Me encontraba en un humilde rancho, la sequía se dejaba ver en sus tierras. Habían dos cabañas separadas por metros y metros de campo seco. Mi tarea era llevarle jabón para cabello y cuerpo a un grupo de personas para que lograran bañarse. Todo era a escondidas. Salía de la primera casa, corriendo de puntillas para no ser notada. Recorría parte de aquél campo seco y me dirigía hacia el centro del pueblo. En el camino, una señora me advertía "no vaya señorita, está muy peligroso, matan gente".
Cambiaba mi rumbo... Llegaba a la otra casa. Entraba a un baño principal, que para mi sorpresa tenía artículos de lujo: un tapete persa sobre aquél azulejo. El tapete tenía una figura... mientras recorría aquél baño, notaba su amplitud. La figura era la Meca.
En ése momento, me había dado cuenta de que estábamos en tierra peligrosa. Recorro aquella cortina para sacar los jabones. Entra un hombre con turbante. Me escondo en la regadera. Tomo lo que puedo, como puedo y mientras se descuida, salgo corriendo hacia la otra cabaña.
Me toma mucho tiempo, llego al otro lado, cuando la peque me pregunta por qué tardé tanto. Sin poder explicarle todo lo que vi, me percato de que no tengo el jabón. Olvidamos el baño, me avisa la peque que nos tenemos que ir, que habrá una detonación. Esto último, me lo avisa de forma telepática mientras señala una manada de diversos animales que se dirigían hacia un granero. "Hay que ir detrás de los animales, ellos van hacia la salvación, no hay tiempo que perder". Ella ya había organizado el plan, todos correríamos en cuclillas hasta el granero, mezclándonos entre cabras, borregos, vacas y otro tipo de ganado.
Se abrían las puertas del granero y había una enorme prensa. Los animales aterrados observaban y automáticamente desviaban su destino. La peque gritaba: "atrás!!! va a explotar, vámonos!!!". Corriendo lo más rápido que podíamos, nos alejábamos de aquél lugar, una detonación estaba por ocurrir.
Una onda expansiva nos suspendía en el aire mientras una luz nos cegaba. Desperté segundos antes del despertador.
Hoy me tocaba temprano ir al especialista del tobillo. Al parecer estoy al 90%. Tal vez en cuatro semanas más, esté lista. Me sugirió seguir con mis ejercicios terapéuticos en casa.
Lapsus brutus, anécdotas, sueños, recuerdos, pensamientos, cuentos, exabruptos...
jueves, agosto 18, 2011
miércoles, agosto 17, 2011
Borracho anónimo
Hoy me la he pasado de huevona, no hice nada en todo el día más que estar en internet, comer y hacer mis necesidades fisiológicas. Lo sé estimado lector, no tengo para qué dar detalles. Pero sí, si me bañé.
Hace unos minutos, sonó el celular (aleluya que funciona, llegó la nueva pila hace un par de días). Era un tal Stephano. En la pantalla vi el número del faraón, pero la voz era muy distinta y era un gringo intentando hablar en español, me decía con su pobre lengua, que el faraón era un hombre bueno, que no tomaba... que él sin embargo, se había echado unos cuantos tragos. Quiso hablar en italiano, le contesté en italiano y me dijo que no, que hablaba más español que italiano. Para mi forma de escuchar, para mí que ni uno ni otro. Me dio risa, le dije que mucho gusto y me pasó al faraón.
Resulta que es compañero suyo de trabajo, se puso "pedo" (suena muy feo, pero no hallo otro sinónimo que supere al de borracho) y apenas es miércoles. Están todos en alguna ciudad lejana haciendo una auditoria. Tienen que regresar a la oficina después de la cena y el tío no promete, pues al parecer ni conducir puede. En fin, me imagino que su auditoria será de lo más feliz.
Esta entrada, de lo más inútil. Sólo para plasmar el jocoso e inesperado momento.
Hace unos minutos, sonó el celular (aleluya que funciona, llegó la nueva pila hace un par de días). Era un tal Stephano. En la pantalla vi el número del faraón, pero la voz era muy distinta y era un gringo intentando hablar en español, me decía con su pobre lengua, que el faraón era un hombre bueno, que no tomaba... que él sin embargo, se había echado unos cuantos tragos. Quiso hablar en italiano, le contesté en italiano y me dijo que no, que hablaba más español que italiano. Para mi forma de escuchar, para mí que ni uno ni otro. Me dio risa, le dije que mucho gusto y me pasó al faraón.
Resulta que es compañero suyo de trabajo, se puso "pedo" (suena muy feo, pero no hallo otro sinónimo que supere al de borracho) y apenas es miércoles. Están todos en alguna ciudad lejana haciendo una auditoria. Tienen que regresar a la oficina después de la cena y el tío no promete, pues al parecer ni conducir puede. En fin, me imagino que su auditoria será de lo más feliz.
Esta entrada, de lo más inútil. Sólo para plasmar el jocoso e inesperado momento.
martes, agosto 16, 2011
Delgada y de blanco
Hace diez años vivía con mamá en su bella casa de Justo Sierra.
Una mañana desperté llorando, con el pecho adolorido y buscando a mamá. "Los sueños, sueños son Nefer" dijo mamá con su dócil y dulce voz, mientras yo desesperada le contaba...
En mi sueño, mamá estaba sentada en la cabecera de la cama, muy jóven y muy delgada, vestida en un camisón largo, mangas largas, de color blanco. En el sueño le decía que qué hacía sentada ahí... ella, abrazando sus rodillas me decía que no temiera, que ya se había muerto pero que velaba por mí. Yo comenzaba a sollozar en el sueño y con un dolor profundo en el pecho le decía que no lo podía creer, que no podría vivir sin ella. En sollozo y el dolor de pecho fue el que de forma abrupta me despertó.
Hace diez años, ni siquiera pensaba que algo terrible estaría por ocurrir.
Una mañana desperté llorando, con el pecho adolorido y buscando a mamá. "Los sueños, sueños son Nefer" dijo mamá con su dócil y dulce voz, mientras yo desesperada le contaba...
En mi sueño, mamá estaba sentada en la cabecera de la cama, muy jóven y muy delgada, vestida en un camisón largo, mangas largas, de color blanco. En el sueño le decía que qué hacía sentada ahí... ella, abrazando sus rodillas me decía que no temiera, que ya se había muerto pero que velaba por mí. Yo comenzaba a sollozar en el sueño y con un dolor profundo en el pecho le decía que no lo podía creer, que no podría vivir sin ella. En sollozo y el dolor de pecho fue el que de forma abrupta me despertó.
Hace diez años, ni siquiera pensaba que algo terrible estaría por ocurrir.
Postergar...
... siempre he pensado que cuando uno está en cierto estado emocional, es el mejor momento para expresarse...
Hoy es uno de esos días... pero no muy positivo... hoy es uno de esos días en que sé que tengo cosas que hacer, lo pienso demasiado, le doy la vuelta... lo sigo pensando y aún no lo hago.
Si sólo fuese a la acción como una persona "Zen", me estaría ahorrando estas letras. Pero no, aquí estoy... postergándolo todo. El rugir de mi estómago a pesar de gritar a alaridos que tiene hambre, sigo tecleando estas líneas.
Ayer tuve entrevista con otro "caza-cabezas", dice que hay una buena posibilidad en aquélla empresa que fabrica autos. Para ello, tengo que hacer un escrito explicando cómo mi experiencia es compatible con el puesto. Sé que una vez que me siente en calma y con la mente clara, ese escrito estará listo en lo que canta un gallo. Analizando en este caso la manía de postergar... lo más probable es que esté fundada en el temor:
Temor a que se dé el trabajo
Temor a que no se dé
Temor de que si se da, mi decisión me lleve por el camino que ya no es el mío
Temor a que si no se da, mi decisión me lleve a la perdición...
Y bueno, en lugar de estar "guajoloteando", mejor me voy a desayunar, a hacer QiGong, echarse un baño y sentarse a redactar la carta.
Bien lo dice el dicho Zen "no desperdicies tu vida".
Hoy es uno de esos días... pero no muy positivo... hoy es uno de esos días en que sé que tengo cosas que hacer, lo pienso demasiado, le doy la vuelta... lo sigo pensando y aún no lo hago.
Si sólo fuese a la acción como una persona "Zen", me estaría ahorrando estas letras. Pero no, aquí estoy... postergándolo todo. El rugir de mi estómago a pesar de gritar a alaridos que tiene hambre, sigo tecleando estas líneas.
Ayer tuve entrevista con otro "caza-cabezas", dice que hay una buena posibilidad en aquélla empresa que fabrica autos. Para ello, tengo que hacer un escrito explicando cómo mi experiencia es compatible con el puesto. Sé que una vez que me siente en calma y con la mente clara, ese escrito estará listo en lo que canta un gallo. Analizando en este caso la manía de postergar... lo más probable es que esté fundada en el temor:
Temor a que se dé el trabajo
Temor a que no se dé
Temor de que si se da, mi decisión me lleve por el camino que ya no es el mío
Temor a que si no se da, mi decisión me lleve a la perdición...
Y bueno, en lugar de estar "guajoloteando", mejor me voy a desayunar, a hacer QiGong, echarse un baño y sentarse a redactar la carta.
Bien lo dice el dicho Zen "no desperdicies tu vida".
domingo, agosto 14, 2011
Compañero de viaje
Un chapulín verde limón y con enormes antenas se aferró a mi parabrisas. Sucedió justo cuando me percaté que me había pasado la salida para llegar a la ciudad. Como si el pequeño insecto me dijera que no me preocupase, me acompañó todo el camino desde aquél semáforo hasta el centro de la ciudad. Después, desapareció misteriosamente.
sábado, agosto 13, 2011
Desconocida
Es increíble cómo sólo una fotografía, pudiese traer tantos "des recuerdos", emociones encontradas e inseguridades juntas. Una compañera de la prepa/universidad plasmó en el "cara-libro" un momento que no recordaba.
Mil cosas pasaron por mi mente al ver aquél rostro que ni yo misma reconocí, ni su peinado, ni su maquillaje, ni su ropa... lo único que reconocí, fue el colguije egipcio en aquél delgado cuello. La niña guapa, de mirada triste e infraganti. Traté de hacer memoria, no me hallaba. Vi el contexto, las demás fotos en el álbum...
En aquél entonces, en casa se vivía una dictadura. Problemas con overkill por su adolescente comportamiento, la violencia física y psicológica de papá y su controlitis incontrolable, el temor de mamá, la inocencia de la peque... la eternamente triste Nefer. Se venían muchos cambios, en verano del año siguiente nos mudaríamos a Italia. No tenía ni idea de que unos pocos meses después, papá no estaría entre nosotros.
Mi tristeza era profunda, venía desde la infancia. Un padre egocéntrico, macho y controlador. Su familia criticona. Celoso extremista, en cada oportunidad hacía ver mis defectos físicos: dientes chuecos, "nariz de tu madre", boca de "piquito de pájaro", "nada por aquí, nada por allá", "pobre de mijita la feita". Más tarde me enteré que lo hacía para que yo no me ilusionara con el sexo opuesto y no tuviese novio, para no darle a papá preocupaciones.
Insegura y poco sociable deambulaba por aquellas aulas, a veces comportándome con la pedantería aprendida de mi padre, tratando de probar no se qué cosas. Enamorada platónicamente de uno de mis mejores amigos, vivía eternamente en drama por que "no me pelaba".
Mi mejor amiga de aquella época, exasperada, me decía que viera más allá de aquél crío, que no todo era eso. Ella sin embargo, "sí tenía problemas": sus padres le daban demasiada libertad y se sentía sola, con tanta libertad que no sabía qué hacer con ella. Nada sabía ella del encierro al que papá nos tenía sometidos. Mi escape y felicidad era estar en las aulas, rodeada de conocidos/desconocidos/amigos, etc., haciendo todo tipo de actividades extra curriculares, para estar el menor tiempo posible en casa.
En esa época, mi mejor amiga se la vivía en mi casa... después de clases y "granero" (donde hacíamos aerobicos o jazz en la escuela) venía a comer y nos la pasábamos toda la tarde platicando de mil cosas, moda, peinados, chismes, cómo sería nuestro futuro, qué tíos nos gustaban. Claro, todo esto, cuando papá no estaba. Y si papá llegaba, siempre vió su lado coquetón y simpático, como cuando estaba de buenas. Nunca vio su lado obscuro. Nunca hice nada por aclararle a ella la visión. Nadie tenía por qué saber cómo estaban las cosas en casa. Se supone que éramos cinco... "los cinco dedos de una mano que unidos en un puño, podrían vencer cualquier cosa" - como solía decirlo papá.
Hoy vi esa fotografía e incrédula, comenté que esa no era yo. Un par de amigos respondieron "claro que eres tú". Me di cuenta y reconocí algo que nunca hice: mi auto-estima en aquél entonces, estaba por los suelos. Joven y bella, con toda la vida por delante. Sin todas esas inseguridades tal vez mi vida sería otra. No puedo imaginar, pero pienso que de no haber vivido todo lo que viví, no habría aprendido tanto. Por algo pasan las cosas.
Después de todos estos recuerdos y sentimientos, veo la foto y me digo: que hermosa chica.
Mil cosas pasaron por mi mente al ver aquél rostro que ni yo misma reconocí, ni su peinado, ni su maquillaje, ni su ropa... lo único que reconocí, fue el colguije egipcio en aquél delgado cuello. La niña guapa, de mirada triste e infraganti. Traté de hacer memoria, no me hallaba. Vi el contexto, las demás fotos en el álbum...
En aquél entonces, en casa se vivía una dictadura. Problemas con overkill por su adolescente comportamiento, la violencia física y psicológica de papá y su controlitis incontrolable, el temor de mamá, la inocencia de la peque... la eternamente triste Nefer. Se venían muchos cambios, en verano del año siguiente nos mudaríamos a Italia. No tenía ni idea de que unos pocos meses después, papá no estaría entre nosotros.
Mi tristeza era profunda, venía desde la infancia. Un padre egocéntrico, macho y controlador. Su familia criticona. Celoso extremista, en cada oportunidad hacía ver mis defectos físicos: dientes chuecos, "nariz de tu madre", boca de "piquito de pájaro", "nada por aquí, nada por allá", "pobre de mijita la feita". Más tarde me enteré que lo hacía para que yo no me ilusionara con el sexo opuesto y no tuviese novio, para no darle a papá preocupaciones.
Insegura y poco sociable deambulaba por aquellas aulas, a veces comportándome con la pedantería aprendida de mi padre, tratando de probar no se qué cosas. Enamorada platónicamente de uno de mis mejores amigos, vivía eternamente en drama por que "no me pelaba".
Mi mejor amiga de aquella época, exasperada, me decía que viera más allá de aquél crío, que no todo era eso. Ella sin embargo, "sí tenía problemas": sus padres le daban demasiada libertad y se sentía sola, con tanta libertad que no sabía qué hacer con ella. Nada sabía ella del encierro al que papá nos tenía sometidos. Mi escape y felicidad era estar en las aulas, rodeada de conocidos/desconocidos/amigos, etc., haciendo todo tipo de actividades extra curriculares, para estar el menor tiempo posible en casa.
En esa época, mi mejor amiga se la vivía en mi casa... después de clases y "granero" (donde hacíamos aerobicos o jazz en la escuela) venía a comer y nos la pasábamos toda la tarde platicando de mil cosas, moda, peinados, chismes, cómo sería nuestro futuro, qué tíos nos gustaban. Claro, todo esto, cuando papá no estaba. Y si papá llegaba, siempre vió su lado coquetón y simpático, como cuando estaba de buenas. Nunca vio su lado obscuro. Nunca hice nada por aclararle a ella la visión. Nadie tenía por qué saber cómo estaban las cosas en casa. Se supone que éramos cinco... "los cinco dedos de una mano que unidos en un puño, podrían vencer cualquier cosa" - como solía decirlo papá.
Hoy vi esa fotografía e incrédula, comenté que esa no era yo. Un par de amigos respondieron "claro que eres tú". Me di cuenta y reconocí algo que nunca hice: mi auto-estima en aquél entonces, estaba por los suelos. Joven y bella, con toda la vida por delante. Sin todas esas inseguridades tal vez mi vida sería otra. No puedo imaginar, pero pienso que de no haber vivido todo lo que viví, no habría aprendido tanto. Por algo pasan las cosas.
Después de todos estos recuerdos y sentimientos, veo la foto y me digo: que hermosa chica.
martes, agosto 09, 2011
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