Páginas

sábado, agosto 13, 2011

Desconocida

Es increíble cómo sólo una fotografía, pudiese traer tantos "des recuerdos", emociones encontradas e inseguridades juntas. Una compañera de la prepa/universidad plasmó en el "cara-libro" un momento que no recordaba.

Mil cosas pasaron por mi mente al ver aquél rostro que ni yo misma reconocí, ni su peinado, ni su maquillaje, ni su ropa... lo único que reconocí, fue el colguije egipcio en aquél delgado cuello. La niña guapa, de mirada triste e infraganti. Traté de hacer memoria, no me hallaba. Vi el contexto, las demás fotos en el álbum...

En aquél entonces, en casa se vivía una dictadura. Problemas con overkill por su adolescente comportamiento, la violencia física y psicológica de papá y su controlitis incontrolable, el temor de mamá, la inocencia de la peque... la eternamente triste Nefer. Se venían muchos cambios, en verano del año siguiente nos mudaríamos a Italia. No tenía ni idea de que unos pocos meses después, papá no estaría entre nosotros.

Mi tristeza era profunda, venía desde la infancia. Un padre egocéntrico, macho y controlador. Su familia criticona. Celoso extremista, en cada oportunidad hacía ver mis defectos físicos: dientes chuecos, "nariz de tu madre", boca de "piquito de pájaro", "nada por aquí, nada por allá", "pobre de mijita la feita". Más tarde me enteré que lo hacía para que yo no me ilusionara con el sexo opuesto y no tuviese novio, para no darle a papá preocupaciones.

Insegura y poco sociable deambulaba por aquellas aulas, a veces comportándome con la pedantería aprendida de mi padre, tratando de probar no se qué cosas. Enamorada platónicamente de uno de mis mejores amigos, vivía eternamente en drama por que "no me pelaba".

Mi mejor amiga de aquella época, exasperada, me decía que viera más allá de aquél crío, que no todo era eso. Ella sin embargo, " tenía problemas": sus padres le daban demasiada libertad y se sentía sola, con tanta libertad que no sabía qué hacer con ella. Nada sabía ella del encierro al que papá nos tenía sometidos. Mi escape y felicidad era estar en las aulas, rodeada de conocidos/desconocidos/amigos, etc., haciendo todo tipo de actividades extra curriculares, para estar el menor tiempo posible en casa.

En esa época, mi mejor amiga se la vivía en mi casa... después de clases y "granero" (donde hacíamos aerobicos o jazz en la escuela) venía a comer y nos la pasábamos toda la tarde platicando de mil cosas, moda, peinados, chismes, cómo sería nuestro futuro, qué tíos nos gustaban. Claro, todo esto, cuando papá no estaba. Y si papá llegaba, siempre vió su lado coquetón y simpático, como cuando estaba de buenas. Nunca vio su lado obscuro. Nunca hice nada por aclararle a ella la visión. Nadie tenía por qué saber cómo estaban las cosas en casa. Se supone que éramos cinco... "los cinco dedos de una mano que unidos en un puño, podrían vencer cualquier cosa" - como solía decirlo papá.

Hoy vi esa fotografía e incrédula, comenté que esa no era yo. Un par de amigos respondieron "claro que eres tú". Me di cuenta y reconocí algo que nunca hice: mi auto-estima en aquél entonces, estaba por los suelos. Joven y bella, con toda la vida por delante. Sin todas esas inseguridades tal vez mi vida sería otra. No puedo imaginar, pero pienso que de no haber vivido todo lo que viví, no habría aprendido tanto. Por algo pasan las cosas.

Después de todos estos recuerdos y sentimientos, veo la foto y me digo: que hermosa chica.

martes, agosto 09, 2011

La vida es un suspiro...

Inhalamos al nacer...
exhalamos al morir...

°C y humedad a la alza, bolsa de NY a la baja

Y con estos calores y lluvias, es imposible no andar haciendo striptease por toda la casa... y ni si quiera invertir neuronas en la crisis económica, como todo, pasará...

El tobillo aún dolorido, hice nueva cita porque no he sentido mejoría en las dos últimas semanas. El mercado laboral está sumamente flojo y el Faraón y yo estamos contemplando la posibilidad de mudarnos. Aún no sabemos a dónde. Hay posibilidad de ir hacia la tierra de los exiliados en la Florida. Detesto el calor y la humedad, pero a estas alturas, creo que está así en todas partes :(

Hoy acompañé al Faraón a una reunión post conferencias de su chamba. Buena comida, buena compañía. Se le ocurrió invitar a un compañero a pasar dos noches en casa, porque al tío se le ocurrió no reservar hotel y por supuesto, no encontró alojamiento. Así que mañana por la noche y pasado mañana estará en territorio piramidal. Lo unico bueno es que lo postergable lo tendré que hacer mañana: depurar esa habitación. Lo imposible: andar en pelotas.

En pelotas en estos momentos para variar, con este calor me es imposible pegar ojo. Ya veremos, dijo un ciego -como decía papá-

sábado, agosto 06, 2011

El Armario

Recorro los pasillos de aquél lujoso hotel. Frenética voy al comedor, donde busco granola y un poco de leche. Overkill no se siente bien y tengo que ayudarlo.

Regreso al cuarto y veo a Overkill hablando con alguien que se encuentra dentro del armario.

Desde el armario: ya vino, shhh
Overkill: házte visible con ella
Armario: no, todavía no...
Nefer: qué pasa? con quién hablas?
Overkill: con mamá!
Nefer:  !?!?!? (mentalmente contestando que está en el más allá)
Armario: (una risita nerviosa) hola Nefer -con el rostro risueño de cuando contaba chistes o hacía travesuras-
Nefer: MAMÁ?!?!?!?!?!?!
Mamá: (saliendo del clóset) sí mi reyna, no quería que me vieras, no todavía... hay que ayudar a Overkill
Nefer: sí, ya fui a la cocina y al restaurante, traje granola
Mamá: bien! -acercándose al lavabo del cuarto para remojar la cara de overkill

Despierto enredada en la sábana y queriendo seguir soñando!

martes, agosto 02, 2011

Aguas Serenas

El haber ido a la cueva del "lobo" sin expectativas y con mente abierta me trajo muchas sorpresas. Fui recibida de buena gana, tratada como toda una Faraona. La vida no deja de sorprenderme. Sin tener que decir nada, las cosas quedaron bien. Al menos el canal de comunicación se abrió con los suegros de nuevo.

Cuando uno presencia la muerte frente a frente, con todos sus colores y sabores, muchas cosas dejan de tener importancia. Una de tantas, eran las antiguas rencillas que había con la madre del faraón. Aunque especial, uno aprende a aceptar a las personas como son, sin esperar nada. Hoy, aquí y ahora, aseguro que todo está bien.

Después de 10 o un poco más de horas de manejo, al fin regresamos a casa, estoy exhausta y ya al menos comencé el movimiento. El viernes tengo cita con otro "head hunger hunter", creo que tengo demasiada hambre, porque ya el subconsciente me revela.

Sólo me quedan dos círculos por cerrar:


  • La hermana de mi padre
  • Aquél primer novio, quien tras fallidos intentos de abrir comunicación, mejor quedan las cosas como están. Tal vez no tenga nada que cerrar... tal vez aquello se cerró "solo" hace muchos años. Ya era hora de madurar.


Esto no debe ser impedimento para continuar por este camino espiritual que ya me llama a gritos. Sucesos continúan, sólo espero que todo lo que venga, tenga correlación con experiencias superiores.

No me cabe duda alguna, todo sucede por una razón específica, aunque muchas veces se presente ante los ojos y no la veamos, o no la queramos ver.

Envío mis mejores vibras, mucha paz... mucho amor.

jueves, julio 28, 2011

Monster in law

Sé que no debo "decretar", sólo quería un título para esta entrada.

Después de tres años y ocho meses de no ver a los suegros, acordé a acompañar al faraón al cumpleaños de su padre quien cumple 75.

No sé qué esperar. De hecho, no espero nada de su parte, pues ni siquiera recibí disculpa alguna en este largo tiempo. Lo que sí pido es paz. Mucha paz, que las cosas fluyan y el tiempo pase rápido para que las situaciones no se compliquen. Siempre que había presencia de aquella señora, traía problemas.

Ojalá que todo salga bien, cuando al fin encuentro un poco de paz, me gustaría seguir conservándola.

Energías

Hoy antes de que saliera el sol, salí de nuevo a hacer la rutina de la serpiente. Casi dos horas después, concluí. Sin embargo, durante mi práctica, hoy hice algo diferente. Pedí al universo todas las energías sanadoras para ayudarme a sanar, sanar a mi hermano y tal vez ayudar a otras personas.

Horas después, antes del medio día, me azotó una oleada de sueño. Antes de cerrar los ojos, un sin número de imágenes cayeron sobre mis ojos, la primera es la que recuerdo, una moneda o botón blanco con el rostro de Mao y con rayos rojos. Después una tras otra mil imágenes que no recuerdo, como si de repente el universo me estuviese enviando mensajes sin parar.

Quedóme dormida. Comencé a soñar que estaba en una especie de sala, parecida a las que había en Kripalu. Mamá estaba sentada en un sillón. Una doctora de qigong la tenía esperando, había ido a comprar alcohol a la farmacia (?). Mamá estaba como niña, no quería estar sola y todo el tiempo quería estar conmigo. En un momento, se supone que me tratarían a mi y nos separaron.

Aunque en la misma área, la ponían a otro nivel donde habían unas escaleras. Ella, intentando siempre estar conmigo, se bajaba gateando y arrastrándose, estaba muy débil para ponerse en pie, casi caía. Yo le pedí que no se moviera, que ya iba por ella. Dejé plantada a la de qigong porque además, no nos hacía caso. Corrí donde mamá.

La cargué y aunque hinchada y gordita, podía sostenerla en mis brazos. La cargaba con mucho amor, sin preocupación y le decía que todo estaría bien.

Cambia el escenario y me hallo en casa esperando al faraón. Ansiosa, quiero contarle sobre los símbolos que había recibido antes de dormir. Le comentaba que hoy al hacer mi práctica, había pedido al universo todas las energías sanadoras para ayudarme a sanar y ayudar a Overkill. Después había pedido ayudar a otras personas. Era tal la sensación de todas estas energías, que no sabía que hacer con ellas. Traté de canalizarlas hacia mi hermano para sanar su hígado. El resto, eran oleadas que entraban y salían de mi cuerpo. Sensaciones muy extrañas. Recordaba a mamá diciendo "recuerda que tú eres dueña de tu cuerpo y de tu mente, ten las riendas de tu mente".

Desperté sintiendo las oleadas de energía y aterrada porque no sabía que hacer con ellas. Corrí a la ducha. Tomé una ducha y repetí las palabras de mamá "soy la dueña de mi mente y de mi cuerpo". Ya que baje un poco el sol, saldré a hacer un poco más de QiGong y regresaré al universo aquellas energías que tomé prestadas. La próxima vez, una vez que concluya mi práctica, las mandaré de regreso.