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martes, febrero 07, 2006

Salva a México

Esta mañana recibí un correo de un buen amigo y decidí postearlo.

Estaba el Peje hablando en el Zócalo capitalino y de pronto se aparece Jesucristo bajando lentamente del cielo.
Se pone a un lado del Peje y le susurra algo al oído.

Entonces López Obrador dirigiéndose a la multitud, dice: ¡Atiendan!, acaaa... Jesucrihghto mandado por el Diohgh mihghmo... quiere
decirlehgh algo:

Jesucristo tomando el micrófono dice: Habitantes de la Ciudad de la Esperanza:

¿No es cierto que así como yo multipliqué el pan y los peces para dar de comer a todos, este hombre trajo los bonos de ayuda a gente de la tercera edad, para que todos comieran por igual?

El pueblo responde: Sí!!

¿No es cierto, que igual que yo anduve entre los fariseos, él anda acompañado de unos ladrones?

El pueblo nuevamente responde: Síí!!

¿No fue traicionado por Bejarano como yo lo fui por Judas?"

El pueblo frenético responde: Síííííííííííííí

¿Se le conoce como el rayito de esperanza, como a mi se me conoció como El Mesías?

El pueblo responde (ya enloquecido y emocionado):
SÍIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!

Entonces, ¿qué esperan para crucificar a este hijo de la CHINGADA???

PD Por favor reenvía este correo a 100 millones de mexicanos... para salvar a nuestro país de este dictador populista o bien, postéalo en tu blog.

lunes, febrero 06, 2006

Duende

Como todos los lunes, me desperté a las cuatro y pico de la mañana para recorrer dos horas de camino, llegar a echarme un regaderazo y venir a la oficina. Llegué al depto a las casi 6.30am y decidí echarme una "pestañita" de 45 minutos.
Estaba en el octavo velo de morfeo, acostada de lado cuando sentí que alguien deliberadamente me picoteaba la nalga izquierda. Esa sensación me despertó inmediatamente y para mi sorpresa, no había nadie ahí, pues mamá estaba en la otra habitación echándose a su vez la pestañita.
Después de recorrer la habitación con la vista, decidí hundirme en el colchon y seguir durmiendo, hasta que a las 7.15 sonó la alarma que recorrí de nuevo hasta las 7.30am.
Luego, entré a la regadera y para variar... siguiendo con mi ritual mañanero, tengo acomodadas las botellas de diversos tipos de "champú" y otros potingues alineados. Pues en un par de ocasiones, de la nada salieron volando.
Me pregunto si alguien o algo intentó llamar mi atención, pues lo del picoteo de posadera fue aproximadamente a las 7 am... hora en la que normalmente me meto a bañar para no llegar tarde a trabajar.
Sea lo que (o quien) sea... espero que valga la redundancia, sea mi ángel de la guarda y no un espíritu chocarrero.

domingo, febrero 05, 2006

Veladores del mundo

En un mugriento condado de un estado en el centro de la nada, del territorio apañado por "los veladores del mundo", un viejo decrépito y prepotente asumió que por ser primo de una "poderosa terrateniente", podía pisotear los derechos humanos de todo ser libre de caminar en el bosque, sobre una carretera que es propiedad de todos.

Amenazante, vociferaba y amenazaba... casi atropella a unos niños que jugaban en nuestra propiedad, que si nosotros no les impedimos que jueguen, el vejete no tiene ni la autoridad, ni la propiedad de lo que está alegando.

Pero como buena herencia de sus ancestros, pisotea los derechos de todos los demás, que si estuviera en el siglo antepasado, fácilmente en "la tierra sin ley" habría podido dispararle a cualquiera y sólo enterrar por ahí en el fango del lago de enfrente, el cuerpo y la evidencia.

Historicamente, los territorios los ganaban arrebatándolos... por personas que hoy en día se les llaman esquizofrénicos, bipolares, con demencia senil (y sin excusa... alcohólicos, con el cerebro podrido).


ESOS... SON LOS LÍDERES
DEL MUNDO


y... a esas tierras... ¿les llaman "paraíso"?

martes, enero 31, 2006

País...

No sé qué será de mi destino. De lo que estoy convencida es de que no podré vivir por mucho tiempo en el país "número uno".

Esta mañana mientras trabajaba en algunos documentos, recibí un archivo que normalmente envían mensualmente por correo electrónico, como una revista en la que detallan y muestran las novedades en la empresa, donativos importantes, eventos y participantes en diferentes actividades.

Orgullosamente mostraron la historia de dos de los hijos de empleados de aquí. Uno era el hijo del director de la planta y el otro, el hijo de una mujer del otro edificio. Decían lo orgullosos que nos deberíamos sentir por su legado patriota, uno por ser miembro activo del ejército y uno de la marina...


Más que sentirme yo orgullosa, por que en realidad éste... no es mi país... (y aunque lo fuera) me da vergüenza ajena... porque no entiendo entonces su "cristianismo", que el mandamiento del "no matarás" se lo pasan por el arco del triunfo, pero a su vez dicen que las cosas pasan "porque así Dios lo quiso".

El caso es que esto es absurdo... no me explico cómo la gente del "país número uno" no abra los ojos a la realidad, en que estan siendo manipulados y que el motivo de sus actos bélicos sólo beneficia a aquellos que tienen sus intereses en juego (negocios, petróleo, etc).

Tan sólo ver que son igual de extremistas que los adoradores de Alá y que no se saben otra que la de "obedecer". Así que no me vengan a mí con sus estupideces del t..e..r..r..o..r..i..s..m..o... que es lo que ellos mismos están promoviendo.

Y no nada más eso... los índices de criminalidad se disparan porque luego regresan (los que regresan...) traumados y se convierten en asesinos seriales, violadores, y quién sabe qué clase de alimañas... así que todo es un círculo vicioso... creo que éste, es un país enfermo.

lunes, enero 30, 2006

Aquél Lunes...

Era Jueves y estaba estudiando aquella materia que tanto me costaba trabajo. Quería sacar una buena calificación, ya que el nuevo sistema implicaba sólo ir a asesorías, mientras que uno se fletaba estudiando para cada semana presentar un examen y la calificación aprobatoria era 9. Siempre me preocupé de sacar buenas notas, pues no quise defraudarte.

Así que estaba en el estudio cuando regresaste de la oficina para comer. Me dijiste que no te sentías bien y que no sabías si regresar a trabajar o no. Preocupada te vi muy pálido y te aconsejé que no fueras a la oficina, que mejor te quedaras... era mejor que te recuperaras.

Por primera vez desde que nací, consideraste mi opinión... ya que siempre habías dicho que “los niños no opinan”. Me sentí tomada en cuenta, continué estudiando y te sentaste en el sillón café. “Hija” me dijiste en un tono cálido y cansado... “deja de estudiar un momento, quiero hablar contigo... siéntate aquí junto a mí”.

Me diste explicación de todo aquello que me parecía absurdo... de tu negativa a los permisos, de tu rigidez y disciplina, de tus obsesiones.
Por primera vez me hablaste de la vida, de tus preocupaciones con nosotros, de lo que viviste cuando joven, del porqué de tus reacciones...

Fue entonces cuando sentí un extraño temor. Nunca antes te habías quejado de algún padecimiento de salud, te vi cansado, preocupado y hablando de tus sentimientos. Eso me aterró, pero mi cerebro no procesaba para sacar conclusiones aún.
Me pediste que viera por mi madre y mis hermanos... a pesar de que no era la mayor, por alguna razón siempre fui de tu confianza, aunque a veces no lo decías.

Terminó la charla y me pediste que te llevara a la farmacia, pues no te hallabas y no sabías que tenías. Yo apenas y sabía conducir, así que nerviosa tomé las llaves que me extendiste y nos dirigimos al auto. Logré avanzar sin problemas y llegamos a la farmacia, no recuerdo qué quisiste que te comprara, pero lo compramos y regresamos a casa, donde te volviste a sentar en el sillón mientras yo continuaba estudiando.

Cayó la noche, tú y mamá nos pidieron a la peque y a mí cambiarnos de habitación, y cuando nos íbamos hacia tu cuarto, me llamaste... “Nefer, ven...”. Mamá estaba contigo sentada junto a ti, me acerqué y me extendiste los brazos... “te quiero mucho hija”. Fue la primera vez que mostrabas abiertamente tus sentimientos. Te abracé y te besé en la mejilla... y tímidamente te dije “yo también”.

Nunca me imaginé que ese sería nuestro último abrazo y último beso. Durante la madrugada te pusiste mal, correteos en la oscuridad, discando el teléfono para llamar aquella ambulancia que nunca llegó. Mamá, overkill y yo, te cargamos como pudimos y ella nerviosa pero apresurada te llevó al hospital. Ahí nos quedamos los tres, asustados, llorando.

Ese fin de semana estuviste internado, estuvimos a tu lado, tratamos de encontrar donadores, el sábado caíste en terapia intensiva y domingo saliste, el lunes te darían de alta.

El lunes fue un día extraño... en la universidad todo transcurrió con normalidad y me sentía feliz de que regresarías a casa. Esperaba con ansia, subí las escaleras en brinquitos hasta llegar hasta tu cuarto, donde la peque y yo veíamos la televisión. A eso de las 7pm, comencé a sentirme muy mal, me faltaba el aire, me dolía el pecho. La peque sugirió que me recostara, que se me pasaría. En ese momento sonó el teléfono, era mamá y en aquella confusión no captaba que a esa hora, nos habías dejado.

Precisamente hoy lunes hace diecisiete años, recibimos esa terrible noticia. Te lloré mucho, por algún tiempo. Algunos años evadí tu recuerdo, cuando me cayó como aguacero y me invadió la depresión. Desde ése lunes, inconscientemente me comporto de una manera extraña, días antes y días después de ese terrible aniversario. No sabía que me tenía tan inquieta, sino hasta que abrí mi agenda y vi que hoy era 30 de Enero y además Lunes.

Cómo ha pasado el tiempo... pero creo que ya es tiempo de dejarte ir.

Raro concierto

Estaba en una tienda de ropa con mamá, aprovechando las ofertas de enero, cuando se me aproximó una chica casi de mi edad, era sumamente esbelta. Chocaba contra mí, se disculpaba y me saludaba como si me conociera. No le dí importancia y no fue hasta cuando me pidió si podría ser su maquillista.

Levanté la mirada y ahí estaba Thalía (¡¿?!)... aceptaba su propuesta y nos dirigíamos a los camerinos de algún lugar en el que daría un pequeño concierto. La comencé a maquillar, tratándo de dejarla lo más natural posible, sin que se viera con aquellas plastas de maquillaje que Televisa solía ponerle.

Cuando terminé, sólo me senté en una de las mesas de aquél lugar. Para mi sorpresa, ella no quería que nadie la viera llegar al escenario, pues su cuerpo era demasiado flaco, se pescaba las piernas como hilachos y gateaba hasta el escenario, sentándose en un cubo con las piernas cruzadas, pero con pants de color militar, lo más aguados posibles, para que nadie notara lo que le había sucedido a su escultural cuerpo.

Después, había una falla con el micrófono y ella mirando aterrada al técnico, hacía una seña de disculpa al público que la aclamaba y dejo que la pista con su voz continuara a lo que ella luego luego se unió al play back. Después cantaba canciones de Shakira y movía el bote al ritmo de alguna canción extraña. Cada cambio de vestuario era de sorprender, porque en lugar de salir con la ropa que acostumbraba, salía con la ropa aguada y raída. Le comentaba a mamá lo flaca que estaba y que seguro quería ocultar su anorexia y bulimia.

Concluyó el concierto y se dirigió a mí para darme las gracias por mi ayuda. Le pregunté si iría a la pachanga posterior a su "debut" y me decía con sonrisa tímida que no, que ella prefería ir a casa para dormir temprano con su marido.

Comienza a sonar la alarma de incendios, que en realidad era mi reloj, que marcaba las 4.45am, hora de partir nuevamente hacia el trabajo... las rigurosas dos horas de camino. ¿Qué demonios tengo yo que estar soñando con Thalía?