A veces me cuesta reconocer que ya no estoy en los años mozos. Hoy es uno de ésos días en los que necesito darme unas bofetadas y afrontar la vida tal cual es.
Creo que necesito urgentemente un retiro de aquellos con Sunim, en los que en el silencio y disciplina se purifica el cerebro, afrontándolo y ubicándolo a uno en el presente... y de una vez por todas aceptar que ya estoy más allá de la segunda década y que incluso la cuarta viene galopando... aproximándose a pasos agigantados.
Ouch! Duele...
Lapsus brutus, anécdotas, sueños, recuerdos, pensamientos, cuentos, exabruptos...
miércoles, julio 25, 2007
martes, julio 24, 2007
Sapo Verde Eres Tu
Brotherno...
Te mando un abrazo muy fuerte, donde quiera que estés. Cuídate de los cocolazos en la tierra de la anarquía. Mis mejores deseos en tu día. Escríbeme no seas gacho.
Un besote y un jalón de greña (!?) -se me olvida que ya no tienes jejejeje-
pd. ya estás viejito jijijiji -uuuhhh mejor me callo-
Te mando un abrazo muy fuerte, donde quiera que estés. Cuídate de los cocolazos en la tierra de la anarquía. Mis mejores deseos en tu día. Escríbeme no seas gacho.
Un besote y un jalón de greña (!?) -se me olvida que ya no tienes jejejeje-
pd. ya estás viejito jijijiji -uuuhhh mejor me callo-
Mattina
Questa mattina è un po' fragile per me...
Ayer me tomé el día para seguir empacando y afortunadamente recibí a tiempo la llamada en la que me indicaban que los compradores de la casa no harían avalúo alguno, así que me olvidé de la podada de pasto.
Me levanté desganada con tan sólo tres cortas horas de sueño, me encaminé a la rutinaria carretera. Es la última vez que seguiré esta ruta. Salgo de Georgetown Circle, tomo la autopista 69 norte y en la milla 110, la salida a la carretera de doble sentido "Highway 9". Todavía es obscuro, aunque el sol lagañoso comienza a pestañear lentamente. Cansada de escuchar lo que tengo en la caja, sintonicé la radio y a sonido reciente, logré animarme con la música.
Paso Bower Comunity, cruzo los laguitos y sigo pasando los pueblitos Whitefield, Stigler, Keota, Spiro, Pocola, Arkoma y después de casi 2 horas... aterrizo en Fort Smith.
La carretera 9 se convierte en la inter-estatal 540 y hacia el éste, en la salida número 11 a la derecha, se encuentra la oficina... 2 minutos más, giro a la izquierda sobre Old Greenwood y el pequeño club de golf donde está ubicado el departamento, me recibe por última vez. Permaneceré hasta el sábado en la mañana, pues el faraón estará listo con la pequeña camioneta para recoger lo último y pesado (cama y unas pocas cajas).
Estaciono el auto, camino unos cuantos pasos, inserto la llave y giro la perilla. Al entrar y ver semi vacío, recuerdo el primer día que llegué aquí. Me sentía entusiasmada, contenta, inspirada, con una energía exhorbitante, con hambre de lo nuevo.
Mi mente regresó al presente. Hice mi acostumbrado striptease y me metí en la ducha... aproximadamente 1,000 días éstas gotas de agua recorrieron mi cambiante cuerpo, limpiaron más de un millón de pensamientos.
Me visto y me encarrilo a la oficina. Me saludan personas que en mi estancia, jamás me dirigieron la palabra, me felicitaron por lo de la mudanza y me desearon suerte.
Hace algunas semanas me habló C. una compañera de trabajo del área de transacciones. Espera a su primer bebé para diciembre. Hace unos días me enteré que G. otra compañera de trabajo que está en planeación de la producción, espera a su primer bebé para diciembre... y hace unos cuantos minutos, me encontré a S. otra chica, no sé de qué área, pues la vi poco, espera su primer varón para diciembre.
Doscientas cincuenta y cuatro semanas y contando, y por alguna razón, la personita tan esperada no ha aterrizado en mi vida.
E questa è la ragione che la mia anima è un po' triste. Non posso e non voglio pensare più...
Il mio cuore ancora sta con te.
Ti voglio bene...
Ayer me tomé el día para seguir empacando y afortunadamente recibí a tiempo la llamada en la que me indicaban que los compradores de la casa no harían avalúo alguno, así que me olvidé de la podada de pasto.
Me levanté desganada con tan sólo tres cortas horas de sueño, me encaminé a la rutinaria carretera. Es la última vez que seguiré esta ruta. Salgo de Georgetown Circle, tomo la autopista 69 norte y en la milla 110, la salida a la carretera de doble sentido "Highway 9". Todavía es obscuro, aunque el sol lagañoso comienza a pestañear lentamente. Cansada de escuchar lo que tengo en la caja, sintonicé la radio y a sonido reciente, logré animarme con la música.
Paso Bower Comunity, cruzo los laguitos y sigo pasando los pueblitos Whitefield, Stigler, Keota, Spiro, Pocola, Arkoma y después de casi 2 horas... aterrizo en Fort Smith.
La carretera 9 se convierte en la inter-estatal 540 y hacia el éste, en la salida número 11 a la derecha, se encuentra la oficina... 2 minutos más, giro a la izquierda sobre Old Greenwood y el pequeño club de golf donde está ubicado el departamento, me recibe por última vez. Permaneceré hasta el sábado en la mañana, pues el faraón estará listo con la pequeña camioneta para recoger lo último y pesado (cama y unas pocas cajas).
Estaciono el auto, camino unos cuantos pasos, inserto la llave y giro la perilla. Al entrar y ver semi vacío, recuerdo el primer día que llegué aquí. Me sentía entusiasmada, contenta, inspirada, con una energía exhorbitante, con hambre de lo nuevo.
Mi mente regresó al presente. Hice mi acostumbrado striptease y me metí en la ducha... aproximadamente 1,000 días éstas gotas de agua recorrieron mi cambiante cuerpo, limpiaron más de un millón de pensamientos.
Me visto y me encarrilo a la oficina. Me saludan personas que en mi estancia, jamás me dirigieron la palabra, me felicitaron por lo de la mudanza y me desearon suerte.
Hace algunas semanas me habló C. una compañera de trabajo del área de transacciones. Espera a su primer bebé para diciembre. Hace unos días me enteré que G. otra compañera de trabajo que está en planeación de la producción, espera a su primer bebé para diciembre... y hace unos cuantos minutos, me encontré a S. otra chica, no sé de qué área, pues la vi poco, espera su primer varón para diciembre.
Doscientas cincuenta y cuatro semanas y contando, y por alguna razón, la personita tan esperada no ha aterrizado en mi vida.
E questa è la ragione che la mia anima è un po' triste. Non posso e non voglio pensare più...
Il mio cuore ancora sta con te.
Ti voglio bene...
lunes, julio 23, 2007
Me duele el espinazo...

Y bueno, en plena empacada... sigo y sigo llenando cajas y sigo sin entender de dónde salen tantas cosas, papeles, etc.
En casi 5 años se han acumulado muchísimos triques que además... han estado guardados y en el olvido, por lo que me he visto en la tarea y necesidad de deshacerme de ellos.
Lo único rescatable son las fotos de antaño, libros y por supuesto, que la ropa jejeje que ésa, fue la que empaqué primero y completita.
En fin...
Me espera una larga tarde a partir de las 5pm podando lo que queda del jardín...
domingo, julio 22, 2007
sábado, julio 21, 2007
Revelaciones
A Buda, le llegó la iluminación estando bajo un árbol y después de mucho tiempo de meditar. A los grandes filósofos a través de su profundo análisis, a los místicos a través de la oración.
A Nefer... a través de los sueños...
Tras una cruda de sueño, sed y corazón fue lo soñado, lo que me dió la respuesta a lo que me negaba a reconocer conscientemente. A pesar de un sueño vívido, en el que había una acalorada discusión me daba cuenta finalmente de que tenías toda la razón, y era mi necedad y la impotencia de la incomprensión, la frustración de la idealización... de no querer aceptar la realidad.
Ese ha sido mi problema, idealizar. Según la Real Academia de la lengua Española
idealizar:
Desde niña me refugiaba en la fantasía. Tal vez para no aceptar la realidad de las circunstancias, en mi entorno familiar. Era hasta cierto punto un escape.
Idealicé la amistad, la familia misma, el amor, el éxito, el futuro y hasta la misma muerte.
Solía engañarme a mí misma. Veía las cosas que sucedían y me decía que a pesar de todo no era tan malas y que a fin de cuentas la realidad era como yo las veía. Una fantasía.
A mamá le costaba trabajo ubicarme en la realidad. Recuerdo que miles de veces me decía que fuera honesta conmigo misma. Que no tenía que convencer a nadie de nada, y con el afán de convencerme a mí misma de las cosas, a como yo quería que fueran, la realidad quedaba colgada, como los "tenis" viejos suspendidos de un cable en una vecindad abandonada.
Tras la muerte de mi padre, la realidad me cayó como balde de agua fría. La muerte era real. El abandono era real. El enojo era real. Enojo porque cómo era posible que el padre invencible, sano y fuerte, había muerto.
Después de que en mis años adolescentes un defraudador (bunga-bunga) me despojó de la intacta confianza que tenía en toda la gente, me dejó desnuda y triste. Desnuda ante el fantasma de la perfección. La gente no era perfecta y yo, confiaba ciégamente. Triste, porque no podía concebir en mi cabeza, que la gente tuviera inteseses y que por ellos serían capaces de utilizarlo a uno.
Con el tiempo, consciente de la realidad, construí la coraza, y solita me mantenía ocupada para no pensar en aquél triste descubrimiento. Así fue como fui "construyendo" mi futuro.
Tras observar ciertas cosas desde la niñez, me juré que no estaría al lado de un hombre que me hiciera daño, juré que nadie me diría qué hacer y cómo hacer mis cosas, juré que nadie me pondría un dedo encima y que nadie me mantendría económicamente, pues quien tenía la sartén por el mango era quien generaba el billete.
Hubo algún tiempo después de todo aquello en que me costó mucho trabajo volver a construir cierta confianza en los demás. Idealicé al primer amor, para darme otra vez contra la pared y descubrir su infidelidad.
Después de aquello, me hice un tanto cínica. Ya no me comprometería, ya no pensaría. Viviría, sentiría y amaría con intensidad y jamás nadie sabría lo que en realidad había en aquél corazón lleno de sentimientos.
Apredí a amar en silencio... sí... aquellos besos furtivos y prohibidos al inicio, escapadas, vivencias, "haciéndonos compañía en la soledad". En aquél momento fui inmensamente feliz. Vivía el momento y no quería pensar. Por que sabía que pensar me arruinaría aquello tan bello. Entrega total, dando sin pedir nada a cambio.
Pero como siempre, mi mente juguetona me hacía analizar y poner de nuevo los pies sobre la tierra. Decidí de tajo que la situación no iría a ninguna parte y lo dejé al albedrío.
Para mi "desfortuna" te casaste con ella.
Después de todo aquello traté de seguir con mi vida. Seguía idealizando el amor y después de ti todo era un espejismo. Cometí muchas tonterías, algunos dirían que es experiencia y que como tal, no es una tontería. Pero, me pude evitar muchos tropiezos.
Pasó el tiempo y decidí dejar atrás aquél enojo. Volvimos a platicar, cada quien su vida y recuerdo que viví como anestesiada, por que no quería sentir dolor. Me refugié en amigos, en algunas relaciones sin fruto y supe de tu separación.
Mientras tanto la situación del país, mis metas personales y profesionales me empujaban a hacer otras cosas. Decidí irme del país con ese pretexto, que estaba harta de todo, de la inseguridad, de la corrupción... pero tras bambalinas sabía perfectamente la razón de mi huída. Huía de mi misma, de lo que sentía por ti, de que bien o mal, cierto o no, tu ya tenías tu vida solo o acompañado. No había razón alguna para quedarse.
Me autoengañé de nuevo, viviendo la fantasía de que había "encontrado" el amor. En realidad mi análisis se limitó a "es un buen hombre, está establecido, es mayor que yo, le soy atractiva, me va a consentir"... y el "yadayada" de que a cierta edad el amor ya no es aquél momento chispeante y energético, sino estar con una persona con la que puedes vivir "tranquilamente", 100% el uno para el otro.
Y heme aquí unos cuantos años más tarde. Sí, abiertamente te lo digo. Te recuerdo, te siento, cuando te va bien me da gusto, cuando andas mal de salud me preocupo, cuando viajas sólo pido que estés seguro, cuando eres feliz me alegro y cuando escucho tu voz me quedo muda.
Esa es la cruda realidad. Te quiero. Lo que nunca supiste y no me atreví a decir, es que no me habría importado vivir arriba de un nopal, te habría seguido a dondefuera, con tal de estar a tu lado. Habría dejado todo.
Me dirás mil cosas, que no sé lo que digo, que lidiar contigo, que si las inseguridades, inmadurez, irresponsabilidad, etc etc etc. y tal vez tengas razón... pero lo que sentí nunca lo idealicé, como bien lo dijiste. Genuino. Real. Me conociste tal cual.
El sueño de esta mañana me dió la pauta. La realidad fue en su momento. Ahora sólo hay sentimientos y recuerdos. En su momento no se dió por lo que haya sido. El subconsciente me susurró al oído que lo que dijiste sobre ti es cierto y que lo que vivimos eso fue y es, en su lugar en el espacio y en su tiempo.
Lo triste es no poder volver a sentir con esa intensidad y entrega para compartir con la persona de carne, hueso y corazón, que actualmente ocupa un espacio en mi tiempo. De alguna forma seguiré tratando de re-hacer mi vida. Ése, ya es otro rollo.
Me pregunto cómo lo hacen los hindúes, o los de cualquier cultura que tienen matrimonios arreglados y aprenden a amarse. Eso necesito. Re-aprender a amar.
¿Cómo le haces?
A Nefer... a través de los sueños...
Tras una cruda de sueño, sed y corazón fue lo soñado, lo que me dió la respuesta a lo que me negaba a reconocer conscientemente. A pesar de un sueño vívido, en el que había una acalorada discusión me daba cuenta finalmente de que tenías toda la razón, y era mi necedad y la impotencia de la incomprensión, la frustración de la idealización... de no querer aceptar la realidad.
Ese ha sido mi problema, idealizar. Según la Real Academia de la lengua Española
idealizar:
1. tr. Elevar las cosas sobre la realidad sensible por medio de la
inteligencia o la fantasía.
Desde niña me refugiaba en la fantasía. Tal vez para no aceptar la realidad de las circunstancias, en mi entorno familiar. Era hasta cierto punto un escape.
Idealicé la amistad, la familia misma, el amor, el éxito, el futuro y hasta la misma muerte.
Solía engañarme a mí misma. Veía las cosas que sucedían y me decía que a pesar de todo no era tan malas y que a fin de cuentas la realidad era como yo las veía. Una fantasía.
A mamá le costaba trabajo ubicarme en la realidad. Recuerdo que miles de veces me decía que fuera honesta conmigo misma. Que no tenía que convencer a nadie de nada, y con el afán de convencerme a mí misma de las cosas, a como yo quería que fueran, la realidad quedaba colgada, como los "tenis" viejos suspendidos de un cable en una vecindad abandonada.
Tras la muerte de mi padre, la realidad me cayó como balde de agua fría. La muerte era real. El abandono era real. El enojo era real. Enojo porque cómo era posible que el padre invencible, sano y fuerte, había muerto.
Después de que en mis años adolescentes un defraudador (bunga-bunga) me despojó de la intacta confianza que tenía en toda la gente, me dejó desnuda y triste. Desnuda ante el fantasma de la perfección. La gente no era perfecta y yo, confiaba ciégamente. Triste, porque no podía concebir en mi cabeza, que la gente tuviera inteseses y que por ellos serían capaces de utilizarlo a uno.
Con el tiempo, consciente de la realidad, construí la coraza, y solita me mantenía ocupada para no pensar en aquél triste descubrimiento. Así fue como fui "construyendo" mi futuro.
Tras observar ciertas cosas desde la niñez, me juré que no estaría al lado de un hombre que me hiciera daño, juré que nadie me diría qué hacer y cómo hacer mis cosas, juré que nadie me pondría un dedo encima y que nadie me mantendría económicamente, pues quien tenía la sartén por el mango era quien generaba el billete.
Hubo algún tiempo después de todo aquello en que me costó mucho trabajo volver a construir cierta confianza en los demás. Idealicé al primer amor, para darme otra vez contra la pared y descubrir su infidelidad.
Después de aquello, me hice un tanto cínica. Ya no me comprometería, ya no pensaría. Viviría, sentiría y amaría con intensidad y jamás nadie sabría lo que en realidad había en aquél corazón lleno de sentimientos.
Apredí a amar en silencio... sí... aquellos besos furtivos y prohibidos al inicio, escapadas, vivencias, "haciéndonos compañía en la soledad". En aquél momento fui inmensamente feliz. Vivía el momento y no quería pensar. Por que sabía que pensar me arruinaría aquello tan bello. Entrega total, dando sin pedir nada a cambio.
Pero como siempre, mi mente juguetona me hacía analizar y poner de nuevo los pies sobre la tierra. Decidí de tajo que la situación no iría a ninguna parte y lo dejé al albedrío.
Para mi "desfortuna" te casaste con ella.
Después de todo aquello traté de seguir con mi vida. Seguía idealizando el amor y después de ti todo era un espejismo. Cometí muchas tonterías, algunos dirían que es experiencia y que como tal, no es una tontería. Pero, me pude evitar muchos tropiezos.
Pasó el tiempo y decidí dejar atrás aquél enojo. Volvimos a platicar, cada quien su vida y recuerdo que viví como anestesiada, por que no quería sentir dolor. Me refugié en amigos, en algunas relaciones sin fruto y supe de tu separación.
Mientras tanto la situación del país, mis metas personales y profesionales me empujaban a hacer otras cosas. Decidí irme del país con ese pretexto, que estaba harta de todo, de la inseguridad, de la corrupción... pero tras bambalinas sabía perfectamente la razón de mi huída. Huía de mi misma, de lo que sentía por ti, de que bien o mal, cierto o no, tu ya tenías tu vida solo o acompañado. No había razón alguna para quedarse.
Me autoengañé de nuevo, viviendo la fantasía de que había "encontrado" el amor. En realidad mi análisis se limitó a "es un buen hombre, está establecido, es mayor que yo, le soy atractiva, me va a consentir"... y el "yadayada" de que a cierta edad el amor ya no es aquél momento chispeante y energético, sino estar con una persona con la que puedes vivir "tranquilamente", 100% el uno para el otro.
Y heme aquí unos cuantos años más tarde. Sí, abiertamente te lo digo. Te recuerdo, te siento, cuando te va bien me da gusto, cuando andas mal de salud me preocupo, cuando viajas sólo pido que estés seguro, cuando eres feliz me alegro y cuando escucho tu voz me quedo muda.
Esa es la cruda realidad. Te quiero. Lo que nunca supiste y no me atreví a decir, es que no me habría importado vivir arriba de un nopal, te habría seguido a dondefuera, con tal de estar a tu lado. Habría dejado todo.
Me dirás mil cosas, que no sé lo que digo, que lidiar contigo, que si las inseguridades, inmadurez, irresponsabilidad, etc etc etc. y tal vez tengas razón... pero lo que sentí nunca lo idealicé, como bien lo dijiste. Genuino. Real. Me conociste tal cual.
El sueño de esta mañana me dió la pauta. La realidad fue en su momento. Ahora sólo hay sentimientos y recuerdos. En su momento no se dió por lo que haya sido. El subconsciente me susurró al oído que lo que dijiste sobre ti es cierto y que lo que vivimos eso fue y es, en su lugar en el espacio y en su tiempo.
Lo triste es no poder volver a sentir con esa intensidad y entrega para compartir con la persona de carne, hueso y corazón, que actualmente ocupa un espacio en mi tiempo. De alguna forma seguiré tratando de re-hacer mi vida. Ése, ya es otro rollo.
Me pregunto cómo lo hacen los hindúes, o los de cualquier cultura que tienen matrimonios arreglados y aprenden a amarse. Eso necesito. Re-aprender a amar.
¿Cómo le haces?
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