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martes, enero 15, 2013

Zuricalday

Caminaba en aquella ciudad, al parecer iba de trabajo y acompañada por un Hindú, exploraríamos por el fin de semana.
Él insistentemente quería ir a un parque en particular, para ver algún lugar sagrado. Yo, me encontraba con amigos de la infancia al patear calles y les insistía en ir a aquél local comercial que "casualmente" se me había "atravesado" en el camino: Zuricalday, la pastelería vasca cuyos Rusos me volvían loca.
El hindú a regañadientes se sentaba mientras yo ordenaba mis rusos... por error la mesera me trae una natilla que con gusto deleito mientas ella misma se percata de que aquél no era un ruso. Disculpándose corre al mostrador para traer lo propio. Me indica que no coma todo de un jalón, pues es demasiada azúcar.

Yo, mientras ya había terminado la natilla, el choux relleno de chocolate, etc.

El llamado de la naturaleza me despierta.

Tengo ganas de un ruso.


jueves, enero 10, 2013

Distracciones inútiles

Hoy debo confesar, no hice gran cosa de trabajo. Me siento culpable. No pude concentrarme. Pospuse mi examen de la certificación cuatro semanas más... el chistecito salió algo caro pero prefiero eso a tener que pagar otro examen por haber suspendido.

Me siento perdida, insegura, triste, cansada. Los dolores de ovario han vuelto. Tal vez es éste... sólo un día gris. Espero que mañana mi estado de ánimo esté mejor.

No tengo paciencia. Hablo con mi hermano a través del juguete tecnológico y me doy cuenta de que soy un ogro. El pobre ya no verbaliza correctamente sus ideas y eso me pone los pelos de punta, tanto que me exaspero y lo agredo. No me cabe en la cabeza que ésa enfermedad se lo acabe poco a poco.

Estoy triste.

El faraón me apoya en todo, TODO TODO TODO... y me siento como una mal agradecida, pues no hago más que desesperarme de todo. Mamá me lo decía, no valoro lo que tengo. Mamá habría tenido una vida muy feliz de haber conocido a alguien como el faraón.

Creo que caigo en uno de esos terribles clichés, pero bueno. Para qué ahondar en esos temas que no valen la pena.

Estos días en los que me siento cobarde, los detesto. Soy la mujer más cobarde de este planeta. Al menos así me siento en estos momentos... tratando de huir de todo y de todos... de rumiar en mis pensamientos, de olvidarme que el mundo gira.

Quisiera ser niña de nuevo, con la espontaneidad de todo, sin dejar que nadie me diga como pensar.  Por que ése es mi problema... el pensamiento. Recuerdo que aunque me decían que de niña yo era demasiado ingenua, era feliz. Lo pervierten a uno "enseñándolo a analizar todo". De qué sirve analizar si sólo basta con la observación: la experiencia directa.

Es una tortura el pensamiento. Es un matón que te ata a cadenas, saca un cuchillo y te araña el cuerpo mientras cruel ríe y se burla de tu sufrimiento.

Quiero dejar de pensar, para dedicarme de nuevo actuar. Lo bueno es que mañana es una nueva oportunidad de empezar con el cuadernito en blanco. Ah esos cuadernos, como me enloquecen. Para seguir llenándolos de palabras, o coleccionándolos vacíos. Tengo un par de cajas llenas de cuadernos vacíos en el sótano... esperando ser llenados con las inútiles y necias palabras de una loca que no deja de pensar en todo tipo de cosas. He llegado al grado de comenzar a utilizar una herramienta electrónica... www.thebrain.com si... esto ya está llegando a límites impensados.

lunes, enero 07, 2013

Paralelismo

El vuelo no fue sereno. Bolsas de aire interrumpieron mi accidentado sueño. Aterrizamos. Tomo mi pequeña maleta en aquélla gélida puerta y camino por el pasillo.

Este viaje fue como visitar aquella otra vida paralela, en la que la realidad es aún más áspera. Mi hermano, cuyo hígado aún más deteriorado, requiere de mayores cuidados. Solo, en una casa en la que el tiempo se detuvo: artículos de mamá por doquier, fotografías... y por otro lado, el deterioro de aquella casa sin mantenimiento. El techo se cae por humedades y el ambiente lleno de moho.

Mi mente regresa al pasillo mientras camino hacia el área de equipaje. Me parece inaudito que alguien de mi familia viva en semejantes condiciones. Pienso en lo "mejor" que estaría mi hermano viviendo conmigo. Pero también pienso en la dependencia a todo y a todos por su enfermedad.

Él prefiere vivir en Cuernavaca... aunque pensándolo bien, está mucho más cerca del Hospital de Nutrición, que donde reside.

Estoy mental y emocionalmente agotada. Uno de los años en los que renuentemente volví a mi país. Ya sin mamá y con todo este rollo de una enfermedad autoinmune que ataca a mi hermano, todo el panorama se torna de cualquier color menos de los más bellos.

Regreso a la "realidad", la mía... que pinta de un tono más pálido y que a comparación a la de mi hno. soy afortunada aún de contar con una salud estable. Triste, pero empiezo este año con todo lo que implica. La certificación a cuestas y un trabajo que no siento mío.

Comienzo la semana.

Ah!, ... Felíz Año Nuevo.

viernes, diciembre 21, 2012

Inicio de una nueva era

Amaneció con viento y nevando. Los aires gélidos pero por alguna razón, llenos de paz.

El domingo parto a mi tierra para pasar las fiestas en familia con mis hermanos y el Faraón.

Las cosas han tomado su lugar. En el trabajo todo fluye y sólo me falta presentar el examen que tuve que posponer.

Mientas, maletas llenas de regalos para mis sobrinos y un hueco grande en el corazón. Mamá no está. Lo sé, a seguir adelante, que es lo único que queda.

miércoles, diciembre 05, 2012

Sabotaje

No se por qué... pero últimamente he tenido la manía de sabotearme a mi misma. Cuando empiezo a levantar cabeza y sentirme "feliz" de alguna manera doy al traste con todo. Me refiero a mi alimentación. Si ya sé que el azúcar me hace azotarme en las paredes, por qué una y otra vez insisto en ingerirla.

Hoy amanecí sumamente cansada. Es mi segunda semana de labores, después de dos años intermitentes. Mi cerebro está cansado, mis temores infundados y mis miedos al fracaso me han agotado. Una inseguridad que no es más que producto de la ingesta de azúcar.

Me siento vulnerable de nuevo. Me ayudó hacer algunas respiraciones esta mañana. Sentía como si estuviera hiperventilando, tal vez un ataque de pánico. Creo que le echo demasiado "coco" a todo. Ya no quiero pensar. Extraño a mamá. Varias veces tomo e teléfono con intención de marcarle y me detengo al recordar que ya no está. Extraño sus palabras de aliento... su "eres mi campeona", su cariño.

Estoy cansada... muy cansada. No sé hasta cuándo va a durar esto. Este limbo de soledad. Fui a México la semana pasada y sólo sentí un profundo dolor... algo muy extraño. No tenía muchas ganas de ir, pero tenía que hacerlo por trabajo. Al descender en el avión, un sentimiento surgió de mi pecho, fue más allá de mi, de todo, de pensamiento, emoción, recuerdo... ni siquiera eso, algo salió intempestivamente de mi pecho, me inundó con lágrimas los ojos. Las contuve.

Muy triste el caminar ese aeropuerto en el que mamá solía esperar y recibirme con su bella sonrisa, sus ojos hermosos y sus cálidos abrazos. En esta ocasión, me recibió mi hermano... que llegó no sé cómo, pues su alma apenas se sostiene en ese dañado cuerpo. Necesita trasplante de hígado. Lo ví mal.

Estoy triste. Muy triste. Me voy a dejar tristezas a otro lado.

jueves, noviembre 22, 2012

Peso muerto

Hoy en la tierra del nuevo color y de los 4 años más, se celebra el día de Acción de Gracias.

Como es la costumbre, compramos un pavo orgánico y me dí a la tarea de prepararlo.

Sacóle de su envoltorio, lavóle y al tratar enderezarlo para rellenarlo, no lograba cargarlo. Se resbalaba de mis manos y lo sentía incontrolable. En fracciones de segundo, mi mente se transportó al día en que mamá dejó su cuerpo. Entre la peque y yo, la estábamos cambiando para que se la llevaran a la funeraria, cuando de nuestros brazos, su cuerpo se resbaló de entre nuestras manos. Tenía dos veces su peso y sus extremidades ya no se acomodaban donde las dejábamos. Incontrolable. El recuerdo fue fugaz y en ese fugaz momento, lloré lo que hace muchos meses no había logrado.

Con el pavo tendido de costado en el fregadero, traté de traer mi mente al presente... recordé entonces la última vez que entre mamá y yo cocinamos un pavo de Acción de Gracias, cuando nos vino a visitar hace seis años.

A unas cuantas horas después de cocinarlo y cenar, mi espalda me mata. Creo que es el peso de aquél peso muerto, más el peso muerto del pavo, más el relleno. Estoy agotada.

Imágen tomada de internet
Felíz Acción de Gracias a quien lo celebre. Para mí, sólo una ocasión de cocinar lo inusual y compartir con el faraón sus costumbres. Por primera vez en mucho tiempo, estoy en casa en esta fecha. Siempre había estado de viaje desde que nos mudamos al norte del país.

lunes, noviembre 12, 2012

Impermanencia

Se dice que los 40s son los nuevos 20s... y sí... al menos en mi caso como que me ha dado un segundo aire, aunque me gustaría tener más energía de la que actualmente tengo.

Las clases de baile me han mantenido a flote, han ayudado a mover cualquier estancamiento físico, dándo paso al vaivén emocional, en el que lo que me atormentaba en el pasado, ahora ya no importa. Nuevas formas de pensamiento han proliferado en mi mente... en el caos que me invadió a raíz de la enfermedad y muerte de mamá, logré hasta cierto punto y al fin, encontrar la paz.

Re direccioné velas en el lento oleaje de la confusión, aceptando la impermanencia de todo: dolor, ausencia, desempleo, enfermedad.

Ahora, después de dos veces de decir no, regresaron los de aquéllas lejanas tierras de nuevo ofreciendo trabajo de tiempo completo, hasta cierto punto con mis condiciones. Un proyecto en la ciudad vecina, viajes no tan frecuentes, prestaciones decentes. Prometedor. No me dejo deslumbrar esta vez. Ya los conozco, sé de sus informalidades, su forma de operar. Pero ya no protesto. Más bien le doy paso a la fluidez.

Fluiré con esta nueva oportunidad de empleo, en lo que concluyo con mi certificación... para darle paso a las nuevas oportunidades que vengan en puerta el próximo año. Estoy segura de que las cosas cambiarán... sí... por que sé que NADA es permanente y que yo puedo configurar mi destino con las pequeñas decisiones que tome cada día.

Hoy decidí descansar. Después de las dos últimas semanas que hasta cierto punto me agotaron, decidí descansar de todo y de todos. Me deshice de un dolor insoportable de cabeza y mañana afortunadamente será otro día.

Otro día para crear, configurar mi destino con la creatividad que me venga. Aún tengo por lo menos esta semana y la que viene para disfrutar de los últimos momentos de "celibato laboral".

Vientos soplan fuerte, pero con esos vientos siempre vendrán mejores oportunidades.