Agitada y sudando desperté a las 5am. Escuché la tormenta y corrí despavorida a meter mi auto a la cochera. Resulta que tiene tiempo que el agua se le cuela por las orillas del parabrisas o por alguna parte y se apestó a moho. Los días soleados lo dejé afuera con las ventanas y quema-coco abiertas para que se "aireara". Cerré el garaje y corrí de regreso a la cama.
Dormí plácidamente durante una hora.
Me desperté a imprimir cartas de recomendación y otra información solicitada por recursos humanos de aquella compañía y corriendo me subí a bañar, maquillar/peinar y vestir.
Antes me quejaba porque no entraba en la ropa, ahora se me caen los pantalones.
Me encaminé a la ciudad donde tuve la entrevista. Después de subir al estacionamiento chupirul (para el que no sepa que es un chupirul, ver la pequeña fotografía a la izq.), llegué hasta la cima, pues no había lugar.Bajé al centro comercial y tendría que cruzar un puentecillo arriba de la calle. Ascensores divididos... del 1 al 21, del 22 al 30 pisos. Tomo el que me llevaría al piso 22.
Después de llenar solicitud de empleo, me recibe la de rh por 5 ó 10 minutos, dándome información de prestaciones etc, en caso de que fuera contratada.
Permanezco en aquella sala de juntas, llega la directora de finanzas. El ambiente parece relajado y amable, comienza la entrevista en la que más parecía una charla e intercambio de información. Al parecer le pareció mi repertorio y habilidades... comentó que había que entrevistar aún a "n" personas esta semana y la que viene. Que fuera paciente.
Saliendo de allí me sentí segura y feliz. Olvidé que me brinqué el desayuno y ya comenzaba a sentir la cabeza hueca. Pasé donde el roomie y comimos en la cafetería de su trabajo. Le comenté la vivencia.
Después me fui a hacer compras, la despensa en casa está vacía y el refrigerador también. Pasé a las dos tiendas orgánicas... todo muy caro, lo único bueno que encontré fueron naranjas. La verdura y demás fruta por los cielos. Llené el carrillo de cuanta cosa consumimos + los encargos del roomie y me vine de regreso.
En el camino comenzó la neurosis... "tal vez no debí haber mencionado aquello... mmmmhhhh debí haber dicho esto otro, a qué se habrá referido realmente...? seguro hay mensajes ocultos en sus preguntas..." ...
Llegué agotada a casa, tanto de las pezuñas (los zapatos nuevos me aprietan levemente y anduve caminando como perico espinado después de la entrevista) y mi mente totalmente atrofiada. Mi cerebro exprimido, más que por la entrevista, el estrés al que yo sola me sometí antes y después y dándole en la torre con mi neurosis ambulante.
Ahora, escribo estas líneas por inercia y me espera una linda tina con tibias burbujas, una cama muy cómoda y un televisor que me dice a gritos que vea las películas que saqué de la biblioteca. Por hoy, no moveré un dedo más... Sigo muerta.
Odette: gracias pro la sugerencia, aquella postura me ayudó mucho... la haré de nuevo después del bañito.
