viernes, noviembre 01, 2019

Exabruptos del Alma

Antes que cualquier letra tirada en este abandonado blog, te saludo estimado lector y te pido una  disculpa por semejante abandono.

A raíz de la situación de salud que se presentó este año, han sido una serie de situaciones que vienen en cascada. Primero el trillado diagnóstico, el shock, la planeación de la solución, las cirugías, etc...

Saldo: estado anímico indescriptible, impaciencia, falta de filtros verbales y mentales... parece como si al haberme provocado una combinación de menopausia forzada por cirugía y química por el medicamento de prevención de recurrencia del cáncer, mi mente sólo reacciona.

Me desconozco. Todo se siente "corto"... la paciencia es corta, las amistades,... bueno, si de eso pudiera explayarme, sería material para otra publicación... pero sólo he de decir, cuando mejor se conoce a las personas que se dicen tus amigos o amigas, es cuando estás en el bache. Los que prometían no produjeron y para mi sorpresa quienes menos pensé, ahí están. Todo es un interesante despliegue de observaciones. Los que apoyan para recibir algún tipo de "premio", los que apoyan de corazón sin pedir nada a cambio, los que fingen apoyar mientras postergan indefinidamente aquella reunión para charlar y a los que verdaderamente les importa un pepino - que final agradezco a las personas que de frente dicen las cosas. Y lo que he aprendido de todo esto... la realidad es que a nadie le importa la vida de uno, más que a uno mismo y tal vez a algún familiar. He aprendido desde hace ya varios años, que es mejor no esperar nada de nadie, porque en realidad es la expectativa la que desilusiona, no la persona.

En fin, demasiados pensamientos rumiantes. Sin embargo, es importante mencionar que mi paciencia es muy corta para personas falsas y para las que tratan de cortar de tajo mis emociones tratando de "ser fuerte".

Uno como individuo, tiene derecho a sentir emociones y más después de haber atravesado una situación que considero yo de gravedad. Curioso es cuando me encuentro charlando entre amigas y de repente la emoción me gana. Hago pausa y nunca falta la misma persona que trata de desviar la atención hacia ella y cómo enfrenta situaciones en el trabajo, tratando de restar importancia a lo que siento, o anulando la conversación para no tener que "lidiar" con unas lágrimas, juzgando el que uno llore en público. Para mi eso es inaceptable.

Así que estoy en un nuevo proceso de introspección, en el que me cuestiono las amistades presentes y he tomado la decisión de sólo conservar las muy pocas de las cuales he sentido un genuino afecto, sin intereses ocultos, etc.

Qué difíciles son las relaciones humanas. Todo sería tan sencillo si las personas fuesen sinceras. Si no quieren estar, pueden sólo decirlo. No actuar como si quisieran, sólo por hacer ver ante los demás que son mejores personas. Prefiero al que le vale gorro o que me dice a mi cara que no estará presente. Prefiero eso a las falsedades y puñaladas por la espalda.

En fin, ya me he extendido demasiado.

A seguir pedaleando y a seguir "limpiando" esta mente, que me hace reaccionar rústicamente ante situaciones que en el micro segundo en que se dan, considero desagradables.

Siento como si estuviese poseída, y que el ente invasor repudia todo y a todos y vocifera con hastío impredecible.

En fin,

Agur

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