lunes, julio 23, 2012

Nutricion

No cabe duda que el cerebro no funciona bien sin su alimento. Además del cerebro, las emociones salen de control.

Hoy por la mañana me entrevisté con otro hindú para un proyecto aquí en la tierra de las barras y estrellas. Casi una hora intentando saber qué demonios me decía, repitiendo una y otra vez lo que intentaba decir el tío. Ya sé... dije en el pasado no más de esta sopa... pero el faraón está desesperado y decidí tomar el proyecto, si es que me buscan después de esta llamada.

No había desayunado y al hacerme varias preguntas clave y cuya experiencia tengo, no lograba poner mis ideas en órden. Poco a poco las cosas fluyeron pero sigo con la mente nublada y con emociones encontradas. No quiero trabajar con ellos porque son un desastre y por otro lado, me sentí tonta al no poder poner mis ideas claras en un porincipio. En fin.

El faraón me decía que no me preocupase, quee éste mundo es ilusorio y que esto no existe. Claro en términos elevados y no terrenales, es cierto. Pero las emociones me consumen como el ácido a éste estómago vacío. Después de la llamada, tomé algunos alimentos y temporalmente todo volvió bajo control, pero pasó una hora y media y me encuentro de nuevo en ese estado alterado.

Poco a poco voy comprendiendo a mi cuerpo, tratando de escuchar e identificar qué es lo que me está tratando de decir. Después de estar sin gluten, azúcar, lácteos y alimentos procesados, hace un par de días cometí el error de comer un perro caliente en aquél supermercado. El nivel de glucosa en mi organismo estaba bajo y requería de algo rápido. De los males el menor, pensé yo. Así que me comí aquél horrible bocado. Después, cometí el terrible error de comer un chocolate. No me afectó aquél día, sino los dos días siguientes. Mi estado de ánimo susamente irritable, sentimientos de agresión invadieron mi ser. Un fin de semana emocional, culminando en un dolor de cabeza.

Hoy, con el "down" consecuencia de lo anterior, no sólo el lado opuesto de la irritiabilidad -> depresión. Inseguridad y ansiedad, combinada con una sensación de pánico. Claro, la mente orquestando y dirigiendo... insistiendo en que como todo, nada es permanente y el recordatorio del aquí y el ahora. Como dijo Sunim durante el retiro: "los pensamientos son como la lavandería, ropa sucia... no te aferres a ella, porque apesta".

En estos momentos me siento sumamente insegura, como cuando de niña me encontraba perdida en algún lugar y ansiaba encontrar o ser encontrada. Estoy triste, extraño a mamá y me siento infinitamente sola. Creo que es hora de comer algo más y meditar. Espero la mente se despeje para poder estudiar.

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