lunes, julio 16, 2012

Continua renovación

Así como nuestra piel se renueva cada 30 días, nuestro cuerpo entero 7 años... 6 ciclos de mi vida han pasado y en éste tengo que plantar la semilla de la salud para que el resto sean ciclos mejores. No sólo alimentación y estado físico, sino el emocional y laboral.

Ayer y esta mañana en ratitos de ocio, leí mi diario puberto que encontré por ahí desbalagado... es increíble cómo yo sola me complicaba la existencia. Aún lo hago a veces, pero pienso que si hubiese encontrado la meditación en aquél entonces, otra historia de vida me hubiera contado. Interminables dramas adolescentes, enamoramientos absurdos, pérdida de tiempo... aunque en aquél entonces lo "disfrutaba" al máximo... leyendo a la distancia y analizando el pasado, fui demasiado soñadora, vi cosas donde no las había, tanto buenas como malas... le di confianza a quienes no lo merecían, y alejé a los valían la pena. Pero bueno, es parte del crecimiento y la vida... enseñanzas para madurar.

Hice una pausa y escribí en aquél diario abandonado una actualización, que hago un resumen a grandes rasgos en aquella vieja libreta de pasta gruesa con la portada de una japonesa impresa en vinilo simulando piel. Tiene un diminuto cerrojo, cuyo destino de la llave desconozco.

Me di cuenta de que estoy en una etapa de paro y un tanto atorada, como lo estaba cuando falleció papá... sin analizar tanto el pasado, pienso que es parte del duelo y que me tomó años superar lo de papá... así que para lo de mamá me tomará diez veces más. A diferencia de antaño, no estoy en la escuela... pero el desempleo me tiene un tanto decepcionada... de mi misma. Tal vez me juzgo demasiado, pero veo el avance de amigos y compañeros de generación y me siento a ratos desesperada. Aunque tengo una vida decente, me siento inútil. Nunca había estado tanto tiempo desempleada... y soy muy mala para administrar el tiempo libre.

Tengo tendencias adictivas. No sólo a la comida... al chocolate, al azúcar, a la música, al internet, a las colecciones absurdas de bolígrafos y libretas, a suspirar romanticismos inexistentes, a pensar, pensar y pensar... de qué me sirvió ése retiro hace unas semanas... pero se acabaron las contemplaciones. En proceso de elaborar un horario para acomodar todo lo que quiero hacer y todo aquello que tengo que hacer. Tal vez para fin de mes ya esté encarrilada y me sienta un poco mejor. No todo es emocional... también se deriva de mi estado físico. Aunque ya bajé kilos que me tenían más inmovilizada, tengo que continuar con rutinas aún más fuertes para acomodar lo que el efecto de la gravedad está estirando hacia el centro gravitacional.

Hoy llamó una caza cabezas... no contesté el teléfono y dejé que se fuera al contestador automático. Ya le llamaré mañana por la mañana. Por hoy, quiero concentrarme en deshacerme de las pequeñas hormigas que se han colado e infestado la casa... pequeñas trabajadoras se han metido por debajo de la puerta principal, formando una negrilla línea pasando por el comedor, sala y llegando hasta la cocina... creo que su meta es llegar a aquél bote negro de basura. Así que después de colocar cáscaras de pomelo por toda la casa, hice lo propio. Limpié todos los suelos, aspiré las alfombras y con los pomelos parece que ya se dieron a la fuga. No me gusta fumigar con químicos. Así que ha sido el mejor remedio que he encontrado para ahuyentar a las pequeñas latosas.

Aunque mi día comenzó un tanto deprimente por pensamientos absurdos, me zacudí las nubes negras y comencé sin pensar a hacer lo mencionado en el párrafo anterior. Me di una rica ducha con agua fría, me alacié el cabello que con este clima se me enchina como si así hubiese nacido... Estoy en días de celo, así que hay que canalizar las pasiones... (sí, ya sé estimado lector, no estoy para escribirlo ni tú para leerlo, pero pues ni modo... :-P )

En fin... y como la vida sigue, a continuar con la renovación... que espero que esta racha pase pronto.

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