miércoles, septiembre 21, 2005

Cuasi-Avionazo

Aprovechando que terminamos la chamba temprano y con un día de anticipación, nos dirigimos al Chart House a orilla del océano pacífico para cenar rico. Mientras miraba por la ventana el bello azul del cielo, el oleaje sereno del mar... aviones volando, se me ocurrió voltear hacia el bar. De repente veo un avión en "close up" en el televisor en la barra. Les digo a mis compañeros, qué está pasando, habrán secuestrado el avión?... total que fue tanta nuestra curiosidad, que uno de ellos le preguntó a la mesera que ocurría. Nos notificó que en el aeropuerto de LA (LAX) habría un aterrizaje de emergencia... después de casi una hora de que el avión se la pasó dando vueltas, tuvo un aterrizaje impresionante.

Mientras eso ocurría, invoqué a todos los espíritus chocarreros para que no pasara nada... mil pensamientos hicieron que me estremeciera:
"Cuántos bebés habrá en ese avion?... mujeres embarazadas?? niños? viejitos?, jóvenes? y si yo estuviera en esa situación?"... mi mente no hacia más que pensar en alternativas...
Mientas veía como el tren de aterrizaje bajó chueco e intentó aterrizar una vez, le recomendaron deshacerse del combustible y volver a intentar el aterrizaje. Mi mente siguió recorriendo posibilidades... y si aterriza en el agua?, y si tuvieran paracaídas?, y si esto... y si aquello...

Luego me la pasé contando... en promedio, tomo 12 vuelos al mes... y si me pasara eso a mí...?
Creo que es una lotería, pero de las malas... y no soy supersticiosa pero en aquél momento toqué madera... me volví a concentrar para pedirle al universo con toda la intensidad de mi ser, que no ocurriera nada...

El avión comenzó a descender, y todos estábamos atentos al televisor... toca tierra... se queman las llantas, comienzan las chispas y se prende fuego... mientras tanto repito un mantra una y otra vez... lágrimas casi recorren mis mejillas, pero ante la presencia de los machos, me trague la emoción y el congojo. No sé si sean las hormonas, pero he andado muy sentimental últimamente. En fin... con alegría y alivio vemos que finalmente el avión se detiene sin mayores complicaciones...

Un gran respiro! Pude haber estado allí.

En ese momento llegó la mesera con los postres. Después del capuccinno, pedimos la cuenta y continuamos nuestra ruta rumbo al hotel a unos cuantos metros del aeropuerto de Los Angeles... un trayecto que hubiéramos hecho en 15 minutos, lo hicimos en una hora. Tráfico, tal vez haya sido por la emergencia, tal vez no... pero me siento afortunada de no haber sido protagonista de ese terrible capítulo.

A gozar como china libre mañana... que los otros dos tíos, uno se hospedó en el mismo hotel pero del otro lado del aeropuerto y el otro vuela a las 11 de la noche. Día libre mañana y pasado, y lo más padre, no será a cuenta de vacaciones. Ese fue problema del de las macitas, que para variar, su planeación no fue la ideal. (En este caso me benefició).

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