viernes, febrero 06, 2009

El buen samaritano

Y la ciudad sigue fría... ayer amaneció a -22°C, todo el mundo tiene un resfriado (el mío me dejó el fin de semana)... todo aparentemente tranquilo.
Hoy me levanté lagañosa y con flojerita, de esa rica que te hace permanecer 10 minutos más bajo las tibias sábanas de la gélida mañana.
Me doy una ducha tibia y me enjabono con la nueva esponja rica pero rasposa... al lavarme los pies no pude evitar soltar la carcajada... sí, rara vez me hago cosquillas yo sola, este zacatín hizo lo suyo... generó endorfinas mañaneras.
Salgo, me seco, seco el cabello con "la airosa" y me visto. Es día de "vaqueros" (pantalones)...
El que vive conmigo y yo, nos encaminamos al auto, todavía hay nieve afuera de la cochera, me toca hoy a mí deslizar el coche, mientras él saca la basura.
Mientras él dormita en el asiento copiloto, yo manejo concentrada para llegar rápido a la oficina, el que se me pegasen las sábanas, ocasionó una demora prevista. Durante el trayecto, el copiloto me indica que tiene efectivo, que si quiero. Le sugiero que sí... saca uno de $100, le digo que es mucho, que menos... saca otros 2 de $20 y hace un rollo con los tres y me los dá. Sin mirar, lo meto en el bolsillo del abrigo.
Llegando a la avenida, me orillo y salgo del coche, tomo mi bolso etc., el se mueve al otro asiento y subo a la oficina. Prendo el ordenador, me quito el abrigo, la chamarra y al vaciar mis bolsillos, me percato que el dinero recién enrolladito no está. Le hablo rápidamente al bello durmiente y me dice que la pasta no está en el auto. Despreocupada bajo con la certeza de encontrarlo. NADA. Camino a la esquina a comprarme un Starbucks descafeinado (que no debo), un par de panecillos y me voy de regreso al cubo.
Comentando despreocupada con los colegas, me insisten que le diga al guardia del edificio sobre mi pérdida.
Obedientemente, bajo y le comento al poli que perdí $140 dólares. Que si llegase a recibir o sabe de alguien que los haya encontrado, que por favor me avise.
Regreso a mi lugar y le marco a mamá... le platico mi hazaña mañanera y le digo de que siento la certeza de que no lo perdí.
Mientras trabajo con un colega resolviendo asuntos, llega una comitiva compuesta por el guardia del edificio y 2 señoras, olvidé decirle mi nombre, sólo le dije el piso en el que trabajo y mi extensión (la cual no anotó). Se la pasaron de oficina en oficina preguntando quién era yo y que había perdido mi dinero. Cuando finalmente dan conmigo, me informa el guardia que momentos después de que le avisé de mi pérdida, un extraño se aproximó a entregarle el dinero al poli. No dió su nombre, sólo entregó el rollito envuelto en un sobrecito de papel.
"Que Dios te bendiga" me dijo el guardia mientras me daba un fuerte abrazo... "alguien te cuida desde allá arriba"... le agradecí su labor y se fue.
No cabe duda que todavía hay gente buena en este mundo.
Tal vez debería tener más de estas mañanas. Mmmhhh el alto mando me sugirió ir a comprar un boleto de la lotería, tal vez me gane algo, jajaja...
Feliz Viernes.

4 comentarios:

NORMA ASCENCIO dijo...

que padre!

...y más como lo cuentas

un abrazo :)

babik dijo...

hijole un buen día, ay nos dice luego si se saco un premio

odette farrell dijo...

A menos 22!!!! Y yo que me quejo de estar a menos 2!

Qué bonito lo que te pasó...en serio es maravilloso ver que este mundo aún tiene esperanza. Enhorabuena Nefer!

Darth Tater dijo...

Te hizo el día... y supongo que muchos días más, no? Son de las cosas que levantan la confianza y el ánimo, ¡no importa la temperatura exterior!
Un beso Nefer, cuídate. Prometo pasar más a menudo por aquí.

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