lunes, agosto 08, 2016

Portazo Energético

Seis de la mañana. El faraón asoma la cabeza a la recámara y sin hacer mucho ruido se despide de mi.
Escucho el portón automático del garaje abrirse bajo mi pieza y me muevo rolándose hacia el lado izquierdo de mi cuerpo.

Cierro los ojos. En ese momento siento un golpazo en la espalda, pero no fìsico. Era una energía muy fuerte. De pronto sentí temor, pero en voz alta le pregunté ¿eres tú mamá? Y sentí que un brazo me rodeaba. Murmuré unos mantras y me quedé dormida. En mis sueños, mamá tocaba la puerta de un apartamento en el que aparentemente que estaba hospedando mientras estaba de viaje de negocios. Abro la puerta y comenzamos a charlar sobre lo pequeño que es el lugar. Luego, en lugar de mi mamá, estaba mi hermana, pero la soñé a sus tiernos 13 años, admirándome como su hermana mayor.
Salgo de la habitación y me encuentro en la oficina. Un extraño me hace plática y me invita a las oficinas de ´Coca-Cola´.

Despierto sumamente desubicada y confundida. Tomo una ducha y me encuentro un tanto pensativa y triste. Triste porque no tengo a mamá físicamente para hablar con ella.

En fin, a trabajar.

martes, marzo 15, 2016

Escuela sucia

Me encontraba recorriendo mi Alma Máter y observaba las malas condiciones. Adoquín levantado, basura en el suelo, los edificios con pintura descarapelada. Comentaba a mis amigos y estudiantes, que el anterior director siempre tenía la institución impecable.

Minutos más tarde me veía recorriendo los pasillos con el anterior director y compartiendo mi sentir sobre la actual Dirección. Pasa otra escena y me encuentro con alumnos de preparatoria cuidándolos en un examen. Los alumnos parecen de primaria y algo comienza a suceder que tenemos que evacuar a cierta hora y yo tengo que terminar de calificar exámenes.

Suena el despertador a las 6:55.

sábado, marzo 12, 2016

Último respiro

Este año ha sido extraño desde su inicio. Recibir el año con una bota ortopédica, tener un empleo sin proyecto asignado y todo de cabeza.

El faraón en su afán de rescatar a la mujer que conoció, me invitó a meditar. Hace unos 4 años que le huyo a la meditación. Los últimos dos me tiré a la frivolidad mental y últimamente mi cerebro ha tenido indicios y deseos de paz, así como de retomar mi camino. Utilizaré la frase de un amigo que describió a otro amigo suyo tras la muerte de sus padres... Aquél tío perdió la brújula de la vida.

Sí, creo que eso me ha sucedido, he perdido la brújula, dando tumbos y al fin tocando fondo.

Abro ventanas, aire fresco circula en las habitaciones. Tres postraciones. Respiro profundo y me siento en casa. No comprendo cómo es que dejé de meditar. Mientras respiro y libero mi mente de pensamientos, la imagen de mi madre y su último respiro en mis brazos me lanza en automático a un ataque de pánico. Aviso al faraón, quien tranquilamente me pregunta que dónde siento el pánico, que respire y describa.

Mi pecho es un nudo y de repente siento como una estaca atravesándome el cuerpo de pecho a espalda. Es un dolor muy fuerte, se manifiestó en menos de un segundo y con una sola imágen. Yo sosteniendo a mi madre por los brazos para ayudarla a sentarse, mi hermano a su lado ayudando y mi madre con su bello rostro abriendo sus ojos y queriendo decir algo... Ese algo fue el último respiro. Ese último respiro, después de 5 años 3 meses exactos hoy, se manifestó en pánico en menos de un segundo.

Luego de mi boca salió sin pensar y dirigido al faraón quien observando mis sollozos e intentos por respirar se acercó a abrazarme fuertemente: "ahora entiendo por qué no he querido meditar en todo este tiempo, miedo a que surgieran estas emociones, el terror de perder a mi madre en mis brazos".

Después todos estos pensamientos inundaron mi mente y traté de dejar ir: aquél día todos estábamos agotados, esperábamos que llegara el lunes para su tercera quimio. Era domingo 12 de diciembre del 2010. Ella llacía a lo que ahora analizo ya agonizante (tal vez en ese momento la negación de todos de este inevitable hecho). Una larga espera en la que había de dos sopas, o vives o no vives.

Mamá hizo el intento de sentarse. Yo fastidiada por el cansancio, pongo el ordenador de lado para apresurarme a ayudarla a enderezarse, y en aquél breve recorrido del pie de la cama a la cabecera, en mi mente surgió una queja "aquí vamos otra vez". Mi queja referida a nuestras espaldas dañadas por las cargadas, noches en vela. Nunca me esperé que presenciaría lo que pocos en su vida. Ése último respiro. Sentí una culpabilidad tremenda.

El faraón mientras me observaba y yo sin decirle palabra me preguntó si me sentía culpable. Asentí. "¿Qué te diría tu mamá sobre la culpa si estuviese aquí?"... Recordé a mamá parafraseando a Nietzsche y concluyendo "hija, nunca sientas culpa, por qué la culpa es una porquería... Perdónate a ti misma"...

[El hombre que falto de enemigos y resistencias exteriores, encajonado en una opresora estrechez y regularidad de las costumbres, se desgarraba, se perseguía, se mordía, se roía, se sobresaltaba, se maltrataba  impacientemente a sí mismo, este animal al que se quiere “domesticar” y que se golpea furioso contra los barrotes de su jaula, este ser al que le falta algo, devorado por la nostalgia del desierto, que tuvo que crearse a base de sí mismo una aventura, una cámara de suplicios, una selva insegura y peligrosa -este loco, este prisionero añorante y desesperado fue el inventor de la “mala conciencia”. ~ Friedrich Nietzsche]

Ése 12 de diciembre por la mañana, mamá dijo "hija, no hay reproches, así que no tengas culpas de nada, que la culpa es una porquería, una falta de tiempo y una agresión a ti misma. No hay reproches, has sido una buena hija y eres una buena persona. Estoy orgullosa de ti".

El faraón me miró a los ojos y dijo "respira, siente las emociones y déjalas ir". Seguí su consejo y dos segundos más tarde mi cuerpo estaba liberado, mis pulmones libres para el siguiente respiro y La Paz inundó mi mente.

domingo, enero 24, 2016

2016

Recibí éste año con los pies lastimados. Tal vez no calentar apropiadamente antes de bailar, o utilizar zapatos inadecuados.

El caso es que este detalle ha impactado enormemente mi vida. Mi rutina de ejercicios se ha visto severamente afectada, no sólo ocasionando frustraciones físicas, sino emocionales y psicológicas.
Entré en una especie de depresión, aunque he estado evadiendo la situación, es la realidad.

Aunado a que en el trabajo los proyectos se han ido cerrando y la mayoría de los recursos estamos disponibles. A resumidas cuentas, no he tenido proyecto alguno desde la mitad de Noviembre, lo cuál lo hace doblemente depresivo.

Amistades desearían estar en mis zapatos, pero en realidad no es una situación fácil. Tendré que observarme desde fuera para ver qué no estoy aprovechando.

Los días se pasan obscuramente y no quiero perder tiempo, pero cada día siento menor energía y nuevos achaques aparecen.

Ok, esto sólo fue un derroche de palabras que no pienso repetir. Me he propuesto mejorar mi visión sobre el presente y el futuro.

Espero que no sea otra de esas crisis existenciales.

domingo, agosto 09, 2015

Domingo soleado

Abandonado tengo a este blog.

Tanto ha pasado y a la vez nada nuevo. El tiempo sigue su curso y nuestros cuerpos se hacen más viejos.

Mientras, bailando, tratando de seguir encontrándole sentido a la vida. En estos días siempre hay muchos recuerdos. Sobre todo en ésta época del año. Dos fechas cumpleañeras se agolpan y automáticamente el cerebro va hacia el almacén de recuerdos y saca de entre clasificados...

Como decía el aquél trillado comercial "recordar es volver a vivir", los recuerdos registrados en el "disco duro", aún generan emociones de la juventud. soñé a anciana de 90!

Alergias, ojos llorosos, nariz de grifo. Mi mente trata de ordenarle al cuerpo a salir de esta cama, dirigirse hacia la ducha y hacer lo propio antes de empezar este día.

La clase de baile que desde hace cinco años forma ya parte de una agradable rutina, me espera.

Hoy te tengo en mente. Espero que tu fin de semana haya sido como siempre, sensacional.

viernes, mayo 08, 2015

Ensoñación

Me encuentro en una de mis habitaciones favoritas, en la que dos sillas ´chic´me hacen ojitos.
Sentada sobre la cama, ventanas abiertas, cortinas de tiras de tela revolotean con el airoso calor. Mi vestido escotado, que si echo un vistazo hacia abajo, puedo ver el infinito a través de dos simpáticas montañas.

Entre las ventanas, mi nuevo hobby: Maquillaje. Un pequeño tocador de seis cajones repletos de diversas paletas, polvos, lápices labiales, de ojos, máscara de pestañas, etc. Pienso que con este clima, tal vez sea buena idea mudarlo a una de las habitacione traseras, donde el calor es menor.

Como siempre, re planteándo mi existencia, sabiendo lo que ya no me gusta y visualizando mi futuro a corto, mediano y largo plazo. Sólo sé una cosa. No quiero un trabajo estresante de escritorio, ni que éste implique trabajar desde casa. Muchas personas piensan que es el trabajo soñado. Tal vez lo sería si ello no implicase estar 8 horas atado a una computadora y al teléfono. Extraño el contacto visual y humano. Me gusta interactuar con la gente en vivo y a todo color.

Cuando termina mi jornada laboral, mi impulso es salir disparada como cohete de propulsión a chorro por la puerta delantera de casa. Despavorida subiendo al auto y corriendo ya sea a la clase de baile o a donde el viento me lleve. Lo contrario al faraón, quien agotado de su día prefiere refugiarse en casa. Como siempre, todo a destiempo, pero aprendimos a respetar nuestros espacios y nuestros tiempos. El poco tiempo que compartimos es de calidad.

Visualizo mi futuro con un negocio propio, que no tenga nada que ver con corporativos, administración, auditorias, ni rollos empresariales. Algo amigable, del que no sea esclava, que tenga mayor tiempo para disfrutar de la vida, pues la juventud se acaba y hay que disfrutar.

Aún no defino qué tipo de negocio, pero me gustaría aportar a la comunidad, utilizando y desarrollando lo que me gusta.

Al menos mi estado mental ahora comienza a enfocarse hacia lo que viene, sin estancarse en el presente, ni con los lapsos de abulia que de repente me aturdían.

Mientras tanto, es viernes, está soleado... a salir de aquí.

jueves, abril 23, 2015

Tentáculo desenganchado

Nos encontrábamos juntos, como habitualmente lo hacemos en aquélla dimensión. Tranquilos, disfrutamos del tiempo acompañándonos, charlando, caminando, viviendo. Esta vez no siento tu rechazo ni actitud escurridiza. No hay atracción ni química sensual. Camaradería y complicidad, eterna amistad. Compartimos vivencias.

Se siente bien. Sin deseo carnal, ni necesidad u obsesión subconciente de sentirme amada. Simplemente somos y estamos.

Mi subconsciente al fin te liberó de aquél tentáculo del deseo. Eres libre, estás desenganchado y yo, desapegada y por fin soy libre de quererte sin necesitarte, de amar tu alma sin añorarte.

Despierto tranquila y feliz. Al fin mi maduro subconciente lo comprendió.
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