martes, marzo 04, 2008

Nadie... nada...

En días anteriores comentaba sobre el interesantísimo post en el que FMESMENOTA expone el porqué es tan agradable no ser nadie.

Me extiendo un poco más... se podría decir que llegué a la meditación por "accidente". Aunque veo a la distancia que en realidad siempre estuve en búsqueda de "algo". No sabía en aquél entonces que no tenía que buscar en alguna parte lo que siempre ha estado aquí (en mi). Sí, sé que suena cliché... pero en momentos difíciles y en soledad absoluta y absorta, llegué a comprender aquéllo que me parecía absurdo.

Un amigo me había comentado hace 10 años sobre la Profecía Celestina, de James Redfield. Es una novela en la que se narra la búsqueda de unas profecías secretas... me envolvió y me leí el libro en tan sólo tres días -así que a veces cuestiono mi velocidad de lectura, tal vez dependa en lo interesante que sea el tópico- . En la narración, incluyen temas de energías y meditación.

Paralelamente, mi madre andaba en su propia búsqueda. Cuando mis padres se casaron, coincidieron en que sus hijos no tendrían religión. Creceríamos con lo que ellos consideraban buenos valores y seríamos nosotros en la mayoría de edad los que elegiríamos nuestro camino espiritual.

Una de sus amigas, la invitó en diferentes ocasiones a diferentes templos, cursos o pláticas. Uno de ellos el de Sathya Sai Baba -que por motivos cuestionables y material de otro post, no comentaré en este momento- y en otra ocasión, la invitó a su casa pues estaba de visita Samu Sunim, monje Koreano dedicado al Budismo Zen.

Mi madre me invitaba a los cursos de meditación, sesiones, etc. Siempre la tiré de loca y categóricamente le dí el avión... fue entonces que me contactó aquél amigo y leí el libro. Decidí compartir mi entusiasmo con ella y esas vacaciones de diciembre, me dijo sobre una sesión informativa de meditación previa a un retiro de cinco días. Acepté acompañarla porque sentía que era el momento de experimentar aquello que me llamó mucho la atención en el libro.

Sunim comentaba que la tendencia del ser humano, sobre todo en occidente, es de llenarse de conceptos, olvidándose de la sabiduría que la naturaleza nos muestra en lo cotidiano. "En lugar de leer, experiméntalo". Así fue: EXPERIENCIA DIRECTA.

Claro que a los estudiantes Dharma, que se dedican 100% y a la larga se convierten en monjes, recomienda no sólo leer sobre el sendero de Buda, sino hasta hacer ensayos sobre meditación.

Seguí su consejo, fui al curso previo al retiro y después al retiro. No comprendí mucho, sino hasta el último día, en el que por primera vez, sentí el todo y la nada, en comunión con el universo y por tan sólo unos minutos -de acuerdo al reloj, porque para mí fue más largo-.

Fue precisamente cuando regresamos del retiro y esa noche, mamá y yo nos sentamos a meditar en la obscuridad. Después de algunos cantos y respiraciones profundas, en mi mente no había pensamientos y percibí o sentí lo que el sutra del diamante describe y del que no sabía sino hasta meses después. No sentía mis manos, ni brazos, ojos, nariz, lengua, piernas, cara. Traté de seguir concentrada sin pensar ni maquinar qué era lo que sucedía. En ése momento sentí que era aire. Yo era el aire que estaba respirando.

Después de aquella experiencia supe que había experimentado "Samadhi". La unidad, el uno con el todo y a la vez con la nada. No he vuelto a experimentarlo desde entonces. Hay breves momentos en los que tengo un pellizco de Samadhi, pero no como aquella vez.

Al platicarlo con Sunim, -que por cierto me sentí como el karate kid cuando logró pescar la mosca con los palillos chinos- me dijo que no me aferrara al placer de haberlo experimentado, que lo dejara fluir y que no lo persiguiera. Por que eso desvía de la práctica verdadera.

10 años más tarde, habiendo practicado en forma intermitente y no con la disciplina que se requiere, aquí estoy. En momentos difíciles y gracias a ello, retomé mi camino. Contrario a lo que decía Sunim, decidí experimentar y leer.

Había visto la película El Secreto, y hace poco compré el libro, que leo en paralelo con otro interesante que se llama "A new earth, awakening your life's purpose" de Eckhart Tolle, del que en la mayoría de lo que comenta el autor, lo he experimentado directamente en la meditación. El ego y sus juegos, que yo no soy lo que pienso, etc.

Se corre el riesgo de que al leer y experimentar, te llenes de conceptos y la experiencia directa, no sea tan directa después de todo.

En fin... mucho que alucinar sobre el tema...

Para el que quiera un poco más sobre el Sutra del Diamante, una breve traducción aquí.

3 comentarios:

odette farrell dijo...

Qué interesante relato Nefer... agradezco te hayas explayado :)
Yo llegué a la meditación también por azar...y fue gracias al yoga. Intermintentemente he intentado hacerlo en casa, pero confieso que he fallado.
Me falta disciplina, también con el yoga....es verdad que no falto a mis clases...pero me gustaría hacer yo mi rutina propia en casa y no lo logro... creo que en lo único que sí tengo una discilpina ferrea es en la pintura... y a veces me pregunto si mi práctica meditativa no será a través de los pinceles...pues ahí entro a un mundo en el cual el tiempo se detiene y encuentro una magia... porque a veces me sorprende el resultado del cuadro. es como si no lo hubiese pintado yo :)

Yo también experimenté el Samadhi, por otras vías... y tiene razón tu maestro...no hay que buscarlo, si no podemos perder la mera escencia de la meditación :)

Agridulce dijo...

Curiosamente he estado conviviendo con una persona que me ha hablado de muchas cosas que relatas, en realidad suena interesante experimentar los resultados de la meditación, que tanto nos hace falta en estos tiempos y volver a lo que realmente somos. Supongo que todavia traigo algo que no me ha dejado hacerlo, o tal vez necesito un maestro pero en eso andamos.
Saludos!

Nefer dijo...

Agridulce: si hay algo que no te ha dejado hacerlo, tal vez no estés en el momento... pero el hecho de que ya haya interés es que vas por el camino :)
Saludos y gracias por tu visita.

Odette: la meditación también se da en el trabajo o actividad y cuando uno se sumerge y está completamente concentrado, también es una forma de conexión con el todo y la nada. Así que comprendo lo que mencionas.
Como siempre, gracias por tu visita y comentarios, recibe un abrazo virtual.

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