martes, marzo 25, 2008

¿Destino?

Después de vueltas y vueltas en la cama, soñando idioteces con personas idiotas me despierto con un ligero pero constante dolor de cabeza. Trato de relajarme y olvidarme del yo. Sólo concentrarme en cómo es este dolor de cabeza. Después de algunas respiraciones, éste cede.

Pensativa y desparramada viendo al techo, la luz de la luna llena intrusa, se abre camino por las orillas de la cortina.

Trato de analizar lo soñado y llego a una conclusión, que tal vez no sea la correcta:
A veces confundimos el camino. Conocemos a alguien por alguna razón y lo más seguro es que tenga algún "mensaje" o "ruta" para guiarnos. A veces, lo confundimos con amor.

Pude distinguir esos momentos... el primero, alguien que me encaminó sin saberlo hacia la meditación. Predije que no lo volvería a ver.
Aquella otra persona, atravesó mi camino para enseñarme paciencia, cordura, ecuanimidad. En este caso me quedó clarísimo que los dos lo confundimos. A pesar de todo, sigue formando parte de mi existencia, cuando voy a casa* nos reunimos para el café, a comer o cenar y a veces por teléfono.

No sólo son hombres los que se atraviesan en el camino a dar señales... y no a todos se confunden con amor. A veces la amistad aflora y se cultiva. en otras ocasiones, mujeres también dan señales.
Algunas, recordatorios de que no se ha de confiar... en otros, que la vida es constante lucha y maravillosamente bella.

Y por último, almas inocentes... con esto me refiero a pequeñitos, que con algún gesto o acto, sin querer y sin ellos o yo saber alteran el órden del caos de mi existencia.

Para este último párrafo pondré un ejemplo. Cuando aún me encontraba en mi tierra, por alguna razón mi auto estaba indispuesto. Mi en aquél entonces jefe, pasó por mí y nos dirigimos hacia la oficina. En aquella enorme avenida, nos quedamos un rato estancados en el tráfico. Ambos en un silencio breve, observamos cómo un chiquillo iba de la mano de su madre caminando por el camellón. El pequeño, estaba muy sonriente y con la mano saludando y diciéndole a todo el mundo "hola!... hola!"...
Todos los estancados en aquella lata de sardinas, comenzamos a reír y a saludar de vuelta al pequeñín...

Ese niño sin saberlo, alteró mi existencia... un niño desconocido, me hizo recordar lo que es ser niño, lo que es no preocuparse, ver todo con buenos ojos y disfrutar de la vida, sin importar si hay tráfico, ruido, contaminación, mal humor.

*para mí, casa es donde está el alma... y ésta, está en México.

3 comentarios:

odette farrell dijo...

Me gusta mucho cómo escribes, sencillo, sin pretenciones pero a través de tus escritos te voy conociendo más, y siento que una manera maravillosa de conocer a otras personas es por el medio epistolar.

Ya he tenido otras relaciones epistolares, algunas han sido maravillosas, otras no tanto.... pero sigo encantada a pesar de los desencantos de conocer a otros seres humanos así, por esta vía.

Yo siento que TODAS las personas con las cuales tenemos un contacto más profundo tienen algo que enseñarnos, no importa la cultura, ni el rango social... todos los seres humanos tenemos cosas maravillosas escondidas y depende del otro encontrarlas o no.

Sin embargo las mujeres tendemos, sobretodo en relaciones con el sexo opuesto, a entender mensajes equivocados, además una persona puede ser el amor de tu vida, pero no por eso va a ser la pareja con la cual puedes crecer.

Como suele suceder con algunos de tus posts, éste en particular me dejó un rato para reflexionar.

Padrenatas dijo...

¡Tenías mucho que decir el día de hoy!

A mi mucha gente ha alterado mi existencia de forma muy inocente, pero remarcable. Me ha pasado casos como los del niño, un momento de ternura e inocencia en un mar de brutalidad.

O recuerdo cuando tenía 16 años y lloré en el hombre de una desconocida en una sala de un hospital. Jaja, de veras que tengo anécdotas de ese tipo. Saludos Nef

galgata dijo...

Hay un libro que escribió Donald Walsh que se llama "Conversaciones con Dios" y es realmente interesante. En él sale que, el problema de las relaciones, es que uno las considera exitosas o no según cuánto duren.

Cada persona viene con un don específico y se va en cuanto se ha logrado el intercambio. Hay relaciones cortas que enriquecen más que las largas.

Y también están los compañeros de vida, pero eso no significa que los que no lo han sido sean menos poderosos o importantes.

:D

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