lunes, octubre 09, 2017

Fractura familiar

Desde tu partida las tres ramas del árbol, tu árbol que cultivaste con paciencia, amor y trabajos, han estado balanceándose airosas ante las tempestades de la vida. Tratando de tomar ruta, buscando la brújula, el timón ha dado de tirones de un lado a otro.

Tristemente, la ramita tierna a la que más se le dio atención y amor, es la que está en crisis separatista, tratando de fracturarse así misma intentando dislocarse del tronco. Tal vez tanto se le dio, que impaciente no ha logrado saciar su desmedida hambre de ¿qué?, no lo sé.

La rama madura, está marchitándose... aunque la rama intermedia intenta nutrirla o inspirarla, ésta ya no escucha... se empecina a seguirse secando, esperando en cualquier momento la extinción.

La rama intermedia sumamente triste ante la situación de las 3 ramas. No sólo por las otras dos, sino que en su infinita tristeza, añora lo que fue del árbol fuerte y frondoso. Ambas raíces cuyas almas volaron temprano, dejaron un tronco vacío. Con la esperanza de un futuro de unión y continuidad, todo se ve frustrado por la incomunicación y la deserción.

La intermedia se siente imposibilitada, ya que a la distancia poco puede procurar, no en términos materiales o emotivos. En términos físicos, la presencia resuelve muchas situaciones. Sin embargo, no es posible estar presente físicamente.

La ramita tierna en su afán de probar a no se quién, un "éxito" material, enferma sus entrañas de frustración, disgusto y resentimiento a sus ideas con respecto al resto del árbol. Mientras no sepa perdonarse así misma y se plantée concretamente su presente, no habrá más que esperar a que toque fondo y desde los abismos reflorezca.

La enorme raíz que sembraste, dio lugar a un árbol que se tambalea en rumbos diferentes y a punto de fracturarse, por el miedo. El miedo a que la rama madura perezca. Esa es la realidad. Cuando eso suceda, será imposible imaginar qué sucederá con las ramas restantes.

Te extraño mamá.
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