domingo, agosto 09, 2015

Domingo soleado

Abandonado tengo a este blog.

Tanto ha pasado y a la vez nada nuevo. El tiempo sigue su curso y nuestros cuerpos se hacen más viejos.

Mientras, bailando, tratando de seguir encontrándole sentido a la vida. En estos días siempre hay muchos recuerdos. Sobre todo en ésta época del año. Dos fechas cumpleañeras se agolpan y automáticamente el cerebro va hacia el almacén de recuerdos y saca de entre clasificados...

Como decía el aquél trillado comercial "recordar es volver a vivir", los recuerdos registrados en el "disco duro", aún generan emociones de la juventud. soñé a anciana de 90!

Alergias, ojos llorosos, nariz de grifo. Mi mente trata de ordenarle al cuerpo a salir de esta cama, dirigirse hacia la ducha y hacer lo propio antes de empezar este día.

La clase de baile que desde hace cinco años forma ya parte de una agradable rutina, me espera.

Hoy te tengo en mente. Espero que tu fin de semana haya sido como siempre, sensacional.

viernes, mayo 08, 2015

Ensoñación

Me encuentro en una de mis habitaciones favoritas, en la que dos sillas ´chic´me hacen ojitos.
Sentada sobre la cama, ventanas abiertas, cortinas de tiras de tela revolotean con el airoso calor. Mi vestido escotado, que si echo un vistazo hacia abajo, puedo ver el infinito a través de dos simpáticas montañas.

Entre las ventanas, mi nuevo hobby: Maquillaje. Un pequeño tocador de seis cajones repletos de diversas paletas, polvos, lápices labiales, de ojos, máscara de pestañas, etc. Pienso que con este clima, tal vez sea buena idea mudarlo a una de las habitacione traseras, donde el calor es menor.

Como siempre, re planteándo mi existencia, sabiendo lo que ya no me gusta y visualizando mi futuro a corto, mediano y largo plazo. Sólo sé una cosa. No quiero un trabajo estresante de escritorio, ni que éste implique trabajar desde casa. Muchas personas piensan que es el trabajo soñado. Tal vez lo sería si ello no implicase estar 8 horas atado a una computadora y al teléfono. Extraño el contacto visual y humano. Me gusta interactuar con la gente en vivo y a todo color.

Cuando termina mi jornada laboral, mi impulso es salir disparada como cohete de propulsión a chorro por la puerta delantera de casa. Despavorida subiendo al auto y corriendo ya sea a la clase de baile o a donde el viento me lleve. Lo contrario al faraón, quien agotado de su día prefiere refugiarse en casa. Como siempre, todo a destiempo, pero aprendimos a respetar nuestros espacios y nuestros tiempos. El poco tiempo que compartimos es de calidad.

Visualizo mi futuro con un negocio propio, que no tenga nada que ver con corporativos, administración, auditorias, ni rollos empresariales. Algo amigable, del que no sea esclava, que tenga mayor tiempo para disfrutar de la vida, pues la juventud se acaba y hay que disfrutar.

Aún no defino qué tipo de negocio, pero me gustaría aportar a la comunidad, utilizando y desarrollando lo que me gusta.

Al menos mi estado mental ahora comienza a enfocarse hacia lo que viene, sin estancarse en el presente, ni con los lapsos de abulia que de repente me aturdían.

Mientras tanto, es viernes, está soleado... a salir de aquí.

jueves, abril 23, 2015

Tentáculo desenganchado

Nos encontrábamos juntos, como habitualmente lo hacemos en aquélla dimensión. Tranquilos, disfrutamos del tiempo acompañándonos, charlando, caminando, viviendo. Esta vez no siento tu rechazo ni actitud escurridiza. No hay atracción ni química sensual. Camaradería y complicidad, eterna amistad. Compartimos vivencias.

Se siente bien. Sin deseo carnal, ni necesidad u obsesión subconciente de sentirme amada. Simplemente somos y estamos.

Mi subconsciente al fin te liberó de aquél tentáculo del deseo. Eres libre, estás desenganchado y yo, desapegada y por fin soy libre de quererte sin necesitarte, de amar tu alma sin añorarte.

Despierto tranquila y feliz. Al fin mi maduro subconciente lo comprendió.

viernes, marzo 06, 2015

Limbo somnolente

No sé si es la anemia o si no he dormido lo suficiente. Lo que sí estoy segura es que estos últimos tres días los he vivido en un estado somnolente, como si estuviese entre el sueño y la realidad. No sé como describirlo. Estoy despierta pero mi mente se siente como entre un limbo y un sueño. Los colores parecen tener un halo, aunado a los flotantes que tengo en los ojos.

El clima aún frío, la nieve se derrite en las tejas, árboles y césped. El auto sigue cubierto en blanco.

Mi mente pide hibernación, mi consciencia me alerta a trabajar, aunque a la mente no le dé la gana. Estoy cansada. Muy cansada. No quiero pensar, no quiero sentir.

Creo que me hace falta salir a caminar o algo. No salgo de casa desde el martes que tuve mi masaje vespertino. Tan latoso ha estado el clima que salir a la clase de baile era todo un albur.

Hablando de la clase de baile. No sé si por el mismo cansancio, ya no la disfruto como antes. Extraño la pasión y emoción que sentía al ver aproximarse la hora de tomar la clase. Ahora la disfruto de otra manera. Las amistades generadas de estos encuentros son las que me mantienen motivada a seguir yendo. Que en realidad la motivación debería de venir de mi interior.

Extraño a mamá. Creo que perdí la ilusión de casi todo desde su partida. A cinco años de su partida, creo que penas me está pegando su ausencia. Una ausencia que estuve evadiendo por cuatro años, para aterrizarla forzosamente este año que concluyó. Como resultado, mi apatía de viajar a mi tierra de origen a reunirme con la familia, la huída a todo recuerdo pasado. Mi meta por el momento es sobrevivir el día. Si me sintiese mejor, diría con más energía en lugar de sobrevivir, vivir el día intensamente. Pero lo intenso está agotado.

Agotada estoy.

Ah! y recibí una promoción inesperada, que lejos de alegrarme me aturde. Creo que sólo necesito descansar. Quién fuera estudiante para no tener más que la preocupación de la escuela.

Iba a decir quién fuera naturaleza... pero un sin fin de pensamientos inundaron mi loca cabeza... deforestación, contaminación, etc.

Me retiro por el momento, creo que voy colgando los cables por esta tarde.



viernes, enero 09, 2015

Viento

Pasa de la media noche, sumamente cansada pero alerta tecleando estas flojas letras.

Afuera, temperaturas de -8ºC.

El día estuvo flojo. Bueno más que el día, yo estuve algo floja, no por gusto. No pude concentrarme en todo el día. Se lo achaco a la anemia por falta de hierro, pero en realidad tengo que dar al clavo porque cada día que pasa, me siento sin energía.

Dejé de trabajar a eso de las 2 de la tarde, para caer rendida en una siesta de 3 horas. Desperté y trabajé las tres horas para reponer el tiempo. Mi sueño fue reparador.

Se me ocurrió la loca idea de iniciar un blog en inglés. Invité a otras dos personas a colaborar, pero no se atreven a escribir. Comencé con una entrada y a ver qué tal. Será interesante cómo se tornarán las charlas con los colaboradores, ya que comienzan las opiniones y quién sabe qué rumbo tome la historia. Habrá que analizar un poco más las conexiones entre los 3 y cómo se fusionará la historia en una. Al menos esa es mi idea, no me queda muy claro cómo lo tengan ellos en mente, ya que nuestras leídas y comentarios han sido sumamente informales al respecto.

En fin. Me duele la espalda. Hasta aquí lo dejo.


viernes, enero 02, 2015

2015

Recuerdo cuando la Peque y yo fantaseábamos sobre el futuro. El año 2000 se nos hacía muy lejano, infinito.

Hoy, a dos días de haber comenzado el año, sigo incrédula sobre la cantidad de años que han pasado.

Tuve una pesadilla que me despertó:

Como consultora de una empresa, comenzaba el proyecto. Visitaba aquellas oficinas para recibir instrucciones sobre el proyecto, cuando regresaba al hotel para comer y descansar. Camino al restaurante, en la entrada vendían libros. Compraba uno relacionado a asesinos seriales y técnicas para interrogarlos.

Al día siguiente, tenía reunión con la persona que me había contratado, junto con algunos directivos y yo pensaba que arrancaríamos con el proyecto. En lugar de eso, me cuestionaban en dónde me encontraba a tales horas, y cuando les comentaba que estuve en el hotel, me decían que habían contratado a un investigador privado que me había seguido y me enseñaban un vídeo grabado en el que yo aparecía comprando el libro que ellos llamaban de "nota roja". Yo enfurecida por la falta de confianza e invasión de privacidad les comentaba que el libro me ayudaría con las técnicas de entrevistas para solicitar información, utilizando las técnicas y claves psicológicas utilizadas originalmente en asesinos seriales. Enfurecida, le decía a la persona que me había contratado, que de una vez me indicara y que si no quería que los apoyara en el proyecto, en ese mismo momento podrían buscar a otra persona. Salí de la oficina y me fui al hotel.

En el hotel, mamá que se sentía presente pero no la veía, me indicaba telepáticamente que nunca tomara decisiones bajo un estado de ánimo. Así que después de un rato de tener otras breves experiencias en el sueño que no recuerdo, llamaba por la tarde a la Sra. para preguntarle si había tomado su decisión. Había decidido que continuara con el proyecto.

Desperté bañada en sudor.

Pensaba en todo aquello que me agobia sobre trabajar remotamente: la falta de convivencia humana, esa interacción en persona que facilita la comunicación, en los pendientes que tengo, en la incertidumbre del futuro a mediano plazo.

En ese instante, sonó la notificación en mi iPad: dos nuevos correos electrónicos de Marcus.
Marcus es algo así como un gurú de Qi Gong al que me subscribí hace un par de años.
En su primer correo hablaba de cómo se abrumaba entre Navidad y Año Nuevo. Mencionó una frase de Lao Tzu:
Si estás deprimido, estás estancado en el pasado
Si estás ansioso, estás estancado en el futuro
La solución es estar en el presente

Inmediatamente me di cuenta de que llegó en el momento preciso a la hora oportuna.

Luego, el segundo correo en el que preguntaba a qué grupo pertenecía yo:

Grupo 1: Aquellos que activa y de forma regular hacen pequeños cambios para mejorar su modo de vida
Grupo 2: Aquellos que regularmente "queman la vela por los dos extremos", posponen el lidiar con problemas para otro día, comen lo que es lo más conveniente y crecen más sedentarios.

Me quedé pensando por algunos momentos y me pregunté si existiría un grupo entre el uno y el dos.
Siendo honesta, este año pasado sólo me dejé llevar por el estrés del trabajo y mi escape fue mi maravillosa clase de baile.

Lo que descuidé enormemente, fue la salud, la buena alimentación, la meditación/espiritualidad. Fui indulgente en todos los aspectos, pero no me dí el tiempo para verdaderamente crecer, nutrirme física y espiritualmente.

Así que como no hice lista de propósitos antes del 1o. de enero, empezaré a hacer una lista de decretos, un plan detallado de cómo hacer lo que verdaderamente me gusta y visualizarme con mucha salud, y definitivamente seguir creciendo como persona.

jueves, enero 01, 2015

Un Año Más


El título de esta entrada sonó como a reproche. Pero en realidad es sólo una oración para indicar sólo un imaginario lapso de tiempo que los humanos nos inventamos para re inventarnos.

A diferencia de los años nuevos a lo largo de mi vida, éste lo pasé sólo en compañía del Faraón. No fui a mi tierra natal, ni vi a mi familia sanguínea.

Decidí no pasar ni Navidad ni Año Nuevo fuera de mi casa. Terminé un año exhausta, malnutrida y un tanto ansiosa.

Tuve mi chequeo anual días antes de concluir el 2014:

De todos los estudios sanguíneos, sólo un ligero gran problema:
Anemia (si claro, ya la he tenido antes) debido a bajos niveles de hierro. La diferencia esta vez es que mi hemoglobina permaneció estable, 9 de 12, o sea por debajo del límite inferior, pero el hierro de 49 bajó estrepitosamente a 15.

Recibí el año en cama, con un abrazo del Faraón y sintiendo que mi cerebro sería desconectado. Algo así como una escena de The Matrix, donde algunos miembros de la tripulación son desconectados de sus cerebros sin consentimiento alguno.

Después de caer en un sueño accidentado con el uso de melatonina, a eso de las 2 de la mañana, desperté a las 7.30, sintiendo que era un fantasma. Decidí dormir una hora más, para luego forzarme a salir de la cama, comer un desayuno grande con dosis de vitaminas (taurina, hierro, complejo B, C) antes de prepararme física y mentalmente para la fiesta de fin de año de mi clase de baile.

La clase consta de 10 canciones con 10 diferentes coreografías, más sección de abdominales, etc. Esta clase sería de 14 canciones, o sea 14 coreografías. Si a 10, he estado haciendo 8 porque mi cuerpo no me da para más, hoy hice 12 de las 14 y salí extremadamente mareada. Tuvimos una pequeña reunión en el lobby del ballet de Cincinnati. Hicieron brindis, para el que lo hice con jugo de naranja y de ahí sólo los amigos cercanos nos fuimos a comer a Mazunte. Restaurante de comida mexicana, que se le acerca mucho a lo tradicional.

Después de comer, sentí que mi cerebro no funcionaba. Mis amigos platicaban y yo no entendía nada de lo que decían. Como si de repente se hubiesen puesto de acuerdo para hablar en extraterrestre.

Le pedí al Apio que si por alguna razón no lograba llevarlo de regreso a su casa, que por favor el manejara (nos turnamos para manejar) y como zombie lo llevé hasta su casa y como pude llegué a la mia.

El Faraón bromeaba en que si quería ser cremada. Le dí instrucciones precisas excepto el lugar donde esparciría mis cenizas.

Tomé un baño y me fui directo a la cama. Eran como las 6 de la tarde. Desperté a las 10 sintiendo que mi cerebro no era mío.

Recibí una foto que me alarmó sobre el estado de salud del Overkill.


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