lunes, agosto 26, 2013

Metro

Nos encontrábamos en el metro. Ibamos tarde y los andenes aunque con gente, eran inciertos... se acercaba la hora en que cerrarían las estaciones.

Caminando rápidamente, nos aproximábamos al anden, cuando el tren se acababa de ir. Esperando cautelosamente, frente a nosotros había un contenedor de plástico lleno de piedras preciosas. Sobre ellas, un sujetador estaba sobre puesto y de mi brazo izquierdo salía la mitad de mi sujetador. Mientras tu mano izquierda rozaba mi seno derecho entre los botones de mi blusa... ambos viendo hacia el contenerdo de plástico.

La policía hacía sus rondas y al ver los sujetadores sobre la caja, nos cuestionaban. Nos hacíamos los locos...

Corríamos, los trenes se iban. Nunca lográbamos alcanzarlos. Y como ya es costumbre entre nosotros, con urgencia de estar a solas, no hallábamos cómo frenar esa química... pero los trenes siempre nos dejaban. Estando en público eres distante... a solas en un lugar público, te haces del rogar y yo me siento enojada... sumamente enojada de que los trenes no estén disponibles y que no lleguemos a nuestro desconocido destino.

Suena la alarma. Son las 7am... hace muchísimo tiempo que no soñaba contigo. Te extraño, nuestras pláticas, camadería, caricias, escapadas fugaces, tus labios carnosos sobre los míos, tu alta estatura y tus hermosas manos.

Espero que estés viviendo una vida muy feliz, y que ahí de vez en cuando, pienses en mí. Por que evidentemente, yo sigo pensando en ti (o al menos mi subconsciente).

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