lunes, enero 07, 2013

Paralelismo

El vuelo no fue sereno. Bolsas de aire interrumpieron mi accidentado sueño. Aterrizamos. Tomo mi pequeña maleta en aquélla gélida puerta y camino por el pasillo.

Este viaje fue como visitar aquella otra vida paralela, en la que la realidad es aún más áspera. Mi hermano, cuyo hígado aún más deteriorado, requiere de mayores cuidados. Solo, en una casa en la que el tiempo se detuvo: artículos de mamá por doquier, fotografías... y por otro lado, el deterioro de aquella casa sin mantenimiento. El techo se cae por humedades y el ambiente lleno de moho.

Mi mente regresa al pasillo mientras camino hacia el área de equipaje. Me parece inaudito que alguien de mi familia viva en semejantes condiciones. Pienso en lo "mejor" que estaría mi hermano viviendo conmigo. Pero también pienso en la dependencia a todo y a todos por su enfermedad.

Él prefiere vivir en Cuernavaca... aunque pensándolo bien, está mucho más cerca del Hospital de Nutrición, que donde reside.

Estoy mental y emocionalmente agotada. Uno de los años en los que renuentemente volví a mi país. Ya sin mamá y con todo este rollo de una enfermedad autoinmune que ataca a mi hermano, todo el panorama se torna de cualquier color menos de los más bellos.

Regreso a la "realidad", la mía... que pinta de un tono más pálido y que a comparación a la de mi hno. soy afortunada aún de contar con una salud estable. Triste, pero empiezo este año con todo lo que implica. La certificación a cuestas y un trabajo que no siento mío.

Comienzo la semana.

Ah!, ... Felíz Año Nuevo.

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