lunes, octubre 29, 2012

Deliberadamente sin título

Día gélido. Inicio del día, temprano. Ánimo, mejor que ayer.
Efectos del aburrimiento: rediseño del blog.
Recuerdos que no afectan después de la purga mental de ayer.
Anillazo del dedo anular sigue en recuperación, posible cirugía.
Actividades pendientes por hoy: estudiar y bailar.

Por primera vez en 10 años de estancia en la tierra de los "número uno", estaré en casa para el famoso "Halloween". Aunque no te entusiasmes, no estaré en casa. Estoy localmente, pues en años anteriores me encontraba viajando fuera del país en estas fechas. El día preciso y a la hora precisa donde desfilan los niños a por dulces, estaré bailando.

La purga de pensamientos continúa. Éste, me seguirá sirviendo de muro de las lamentaciones. Lamento lector, si en búsqueda de algo útil, sigas leyéndo mis letras inútiles :-)

A continuar...

domingo, octubre 28, 2012

Ducha

Recuerdo la primera vez que la bañé. Nos encontrábamos en aquél hotel en la ciudad potosina. Me metí con ella a la ducha. Ella se encontraba muy débil pero aún podía caminar. Mientras la enjabonaba, no logré controlar mis emociones y comencé a llorar, terminando por abrazarla. "¿Por qué?, ¿por qué?"... era lo único que salía de mis labios entre sollozos. Mamá permanecía en silencio, como si estuviese en trance.

Con la progresión de su enfermedad, vino la silla de ruedas... la silla para el baño y para bañarse. Como ahora nos encontrábamos en un departamento arrendado, le pedí al dueño que instalara aquella regadera con extensión que había comprado.
Desvestía a mamá, la cargaba con la adrenalina que hoy no sé de dónde salía. Lograba sentarla en aquella silla... y con las ruedas, la empujaba hasta el baño. Le pedía que por favor lograra mantenerse en pie, en lo que yo colocaba la otra silla en la regadera. Era todo un malabar... mantener la puerta cerrada para que no le llegaran corrientes, pues después de una quimio, el sistema inmunológico está sumamente vulnerable. La enjabonaba, la enjuagaba y la ayudaba a secarla y a vestirse. La cambiaba de silla y la llevaba a su habitación.
Cuando dejó de sostenerse por su propio pie, nos asistía la mucama. Después ya eran baños de esponja.

Recuerdo la última vez que la bañé. Habíamos regresado de su última aventura. Ahora entre los tres (mis hermanos y yo), la cargábamos de la silla de ruedas a la cama. Corrí al baño y con dos palanganas llenas de agua caliente - una para enjabonarla y la otra para enjuagarla - mi hermana me susurraba que no lo hiciera, "que estaba en las últimas"... regresé al cuarto. Mientras le pedía a mi hermano que saliera, entre mi hermana y yo rápidamente y a pasos la bañaba. Después entre los tres, cambiamos las sábanas como nos habían enseñado en el hospital. Mientras ella permanecía recostada, unos la sostenían mientras yo ponía las sábanas de media cama. Luego rodábamos a mamá hacia el lado tendido y yo continuaba con el tendido con las sábanas limpias.

 Cada mañana, cuando pongo un pie en la regadera, no dejo de pensar en esos momentos. Recuerdo su piel, su olor, su cabello, vulnerabilidad, amor, temor, cansancio, tristeza... Mi mente se pierde en aquella esponja, mientras tallo mis extremidades con amor, pensando que en estas células mamá aún sigue aquí... y corre el agua mientras me enjuago.

Cada mañana, cuando tiendo las camas, me quedó la manía... desdoblo las sábanas limpias, cubro mitad de la cama mientras desdoblo y corro al otro lado para tender lo que falta. Tal vez por que en mi mundo ilusorio deseo que mamá esté en esa cama.

martes, octubre 16, 2012

3a. Edad gana esta vez

Un tío jubilado y con + experiencia que yo,... me voló el proyecto buuuuu ni modo, vejez mató juventud esta vez...

jueves, octubre 11, 2012

Agencia central de inteligencia

Foto: internet
Con la creciente ola de desempleo, andaba por la ciudad. Entraba al tour de la CIA y me colaba a la oficina de empleo. Llenaba formatos, entregaba fotografías, para posteriormente darme mi nueva identidad. Un nombre rarísimo y una firma que tendría que aprender a "caligrafear". Me daba cuenta que no me había salido la firma y con temor a "regarla" en futuras asignaciones, pedí que me regresaran mi expediente. "Lo siento Nefer, se tienen que ir para aprobación y para ser ingresados en el sistema de protocolos". Yo ponía mi cara de desesperación y la agradable asistente, me decía que OK. Me dio el folder con mis documentos y me pidió que los entregara antes del anochecer. Corregía la firma y entregaba los documentos.
Después caminaba por donde sería el tour y un estrés y ansiedad me inundaban el alma: "¿por qué entregué mis datos?, ¿quién sabe para qué posición me vayan a dar trabajo!?, ¡me van a investigar hasta las manitas y descubrirán mi blog y tendré que cerrarlo!... tengo que regresar por el expediente, mejor no quiero trabajar aquí...".

Me la pasaba en pasillos, luego me encontraba con mamá, veía situaciones pero no escuchaba voces...

Desperté con el pantalón empapado. No era sudor, me estaba desangrando. Aunque me había preparado la noche anterior, las precauciones fueron insuficientes para esta masacre.
Foto: Internet
Débil de un brinco, pasos largos y en puntitas llegué al baño, hice un striptease, lavé aquél desastre y me metí a bañar.
Me encapuché hasta la nariz y me fui a bailar. Sí. El clima en Octubre no se supone que sea tan gélido. Me fui sin desayunar. Terminé la clase de baile, luego al quiropráctico y acabo de regresar, desayuné tarde, pero ahora me siento un poco mejor. Sigo con dolores extraños por doquier, espero que cedan en los próximos días.

martes, octubre 02, 2012

Aurora austral

Caminaba como parte de una larga procesión hacia la punta sur del globo terráqueo. Al parecer estaba ahí por cuestiones de trabajo, pero caminábamos entre montañas y a la orilla de un largo río.
Era de noche y el universo se veía de mil colores. La noche estrellada y una ola de luz de colores se reflejaba en el cielo y en el río.
Desperté brevemente. Volví a cerrar los ojos... me encontraba en un auto. Mi hermana conducía, yo iba de copiloto y sus tres pequeños iban en el asiento trasero. Mi hermana vociferaba mientras yo en silencio y con tranquilidad la observaba y escuchaba. No hacía caso de sus palabras, sino de su reacción... era un dolor profundo, tratando de maquillarlo con aquella coraza de niña fuerte que no llora, pero que por dentro se está desmoronando. Le pedí que se tranquilizara, que yo conduciría. Íbamos hacia un parque de diversiones. En realidad era más como un centro comercial... caminábamos por estrechos pasillos porque veríamos aquella aurora, la misma que yo había visto antes, pero en esta ocasión en una simulación hecha por Disney. De repente, mamá aparecía detrás de nosotros. Se acercaba e indicaba que tenía un resfriado, que no se sentía muy bien, pero que había tomado un trago de tequila para quitar la gripe. Yo preocupada pensaba en aquellos círculos en el hígado. Mamá caminaba despacio... notaba que se sentía muy mal, pero nos seguía. Yo la sostenía del brazo y la animaba a subir aquellos peldaños para continuar en todos aquellos pasillos y en el horizonte se comenzaba a ver aquella imagen del principio del sueño...
Mientras caminaba, pensaba en que por cuidar a mamá, no podría volver a aquella procesión.
Frente a nuestros ojos, el universo en todo su esplendor y la aurora ondeando en el cielo, que en realidad ondeaba en el techo de aquél simulador. Casi al llegar al final, no era mi linda madre a la que yo detenía por el brazo, era mi abuelita linda. Llegábamos a los asientos finalmente.
Me despertó el faraón con un beso en la frente y deseándome un bonito día. Colocó a Señor Perro en mi cuello y como si fuese yo una chiquilla, me dijo... "cuida a Señor Perro".
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