martes, agosto 21, 2012

India

Me encuentro en un edificio... al parecer estoy en medio de un proyecto. Una ciudad paupérrima. Los compañeros de proyecto en ropa de muy baja calidad y trabajando a mil por hora. En medio de aquél gentío, me encontraba en el seminario de sanación por energía. Estaba por subir a la mesa de masajes para ser tratada. Una señora quiere demostrarme algo, cuando deja a su recién nacido sobre una silla. Otra señora corre y carga al niño.

Es hora de la mercadotecnia. Me hacen caireles en el cabello y me cuelgan ornamentos navideños. Aquellas esferas decoradas me hacen ver como un árbol de Navidad. Me piden que deje unas esferas para la expo.

Es hora de partir. Es de noche. Van apagando las luces de aquél terreno baldío y una chica que es la última en cerrar, está descalza... tira de un cordón que estaba enchufado a la electricidad. Al tirar del cable, todo queda en la obscuridad, ella que quería llegar a su pequeño y destartalado VW, vio como un trailer destartalado la azotaría en la negra noche. Ella lo esquiva, en un destello de luz, se ve en cámara lenta a aquella jóven ahora sin piernas, sosteniéndose de sus manos y empujando su torso por debajo del camión para evitar ser aplastada. Está calva.

La alarma me despierta. Llevé al Faraón a su oficina. Prometia hacer mil cosas esta mañana. No he hecho gran cosa.

Creo que vienen aquellos latosos días. El clima es lindo, aunque el cielo envió unos escupitajos. Crecen flores distantes de mi jardinera... creo que las raíces ya buscaron su camino.

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