martes, septiembre 27, 2011

Descuadrada

Seguramente por echarme en el sillón ayer por la tarde a ver películas, mi espina se desacomodó por completo... dos costillas derechas, una izquierda, cadera y columna lumbar, totalmente rotadas. Fui con el quiropráctico, quien me "ajustó". Me tronó el cuello y estaba bien, hasta que hace una hora más o menos que comencé con un ligero dolor de cabeza y sensación de sumo cansancio en el hombro derecho.

En fin... me siento como los perros callejeros, esos que después de pedradas y patadas, caminan de ladito (como que la cadera se les va de lado).

Estado de ánimo bastante X... he andado como cuando uno no despierta completamente, es una sensación rara. Tal vez es el clima, ojalá para mañana me sienta mucho mejor. ¡Que quiero más acción!...

Sigo teniendo sueños extraños, esta vez, no recordé a detalle. Ni hablar.

lunes, septiembre 26, 2011

Camioneta

Estamos haciendo fila para alguna actividad, parece un campamento. Aquél compañero de la preparatoria parece ser alguien muy cercano.

Subimos y bajamos sobre lo que parecen caracoles de metal. Llegamos a la cima y luego bajamos. Por una extraña razón me siento atraída a ése compañero.

Bajando, decido saber qué anda haciendo Overkill. Él se encuentra tratando de sacar el coche de aquél estacionamiento mecánico... en donde suben y bajan autos con sólo apretar botones.Overkill es impaciente, así que sube al segundo piso y enciende el auto. En una maniobra descuidada, el auto sale por la borda y al caer, golpea una pick up que se encuentra en el nivel de abajo. De alguna forma, el auto quedó casi dentro de la puerta derecha de aquella camioneta.

Corriendo mis amigos y yo, vamos, cuando me percato de que el dueño de la camioneta había aprisionado a mi hermano, pues producto de la ira por haber destrozado su camioneta, había levantado los asientos de su auto y puesto a mi hermano debajo, para de nuevo ponerlos en su sitio y sentarse sobre mi hermano tratando de matarlo. Llegué corriendo y con la fuerza descomunal de la adrenalina, levanto el asiento y logro con los pies resistir los empujones del tío. Digo una letanía de leperadas, cuando mi compañero del que me siento atraída, me ayuda a sacar a mi hermano.

Afortunadamente nada le había sucedido. Caminando todos de regreso a aquellos caracoles (pues al parecer era un hotel), Overkill se adelanta y mientas mi compañero me abraza lentamente. Sus brazos rodean mi cintura, los míos alrededor de su cuello. Mi piel se eriza y mientras me habla al oído su aliento despierta placeres indescriptibles.

Escucho la maquinilla de afeitar del faraón. Son las 6am.

Me pregunto porqué estoy soñando con aquél compañero de la universidad. Nunca lo había encontrado atractivo. Los sueños sí que salen con cada cosa...

Me recuerda que tengo que llamarle a Overkill.

jueves, septiembre 22, 2011

Danzando

Otra semana en pausa. He intentado bailar por lo menos dos o tres veces por semana. El faraón y yo nos inscribimos a un curso en la universidad de la ciudad. Promete integrar conciencia y fortalezas personales para mejorar la vida aquí y ahora.

Mi mente y voluntad siguen en pausa. Mi mente perdida en internet o televisión. En ocasiones "descansa" durmiendo, en otras se distrae por llamadas de reclutadores (muy pocas) y en ocasiones sigue la danza de los ojos sobre libros diversos, sin consistencia y con poca concentración.

Mi voluntad anda de revoltosa... Logré rescatar una inversión, pagar unas cuentas, pedir informes sobre la certificación. La voluntad se resiste, pero este zombie ha logrado mantener consistencia en las labores hogareñas. No tanto en la buena alimentación.

Hay días mejores que otros. Ayer la imagen de mamá yaciendo en aquella plancha antes de la cremación saltó a mi mente. Desde entonces tengo lagunas mentales. Me cuesta trabajo concentrarme. Algunas necias lágrimas saltan de los lacrimales sin previo aviso y a intervalos irregulares. No logro sostener un continuo llanto. Sólo pequeños arrebatos.

Olvidé lo que escribiría después de lo anterior. No lo recuerdo. Mi mente baila... en el vaivén del pasado y presente. Se detiene en este momento. Recuerda la experiencia del todo. Me doy cuenta de que sigo atrapada entre aquella dimensión y ésta. Quisiera estar por completo en la otra y no en esta. A ratos, mis emociones danzan con los recuerdos... danzando con la culpa y recordando lo que mamá decía... "Nietzsche decía que la culpa era una porquería, así que hija... no hay reproches, no tiene caso, no sientas culpa de ningún tipo. Tu me lo has dado todo, has sido todo. No hay reproches".

La imagen de mamá y yo abrazadas bailando en aquéllas clases de baile en el 2005, en "el cinturón de la biblia". Sus guisos, sus apapachos, sus regaños. Escucho su voz en la contestadora de mi teléfono de casa. No siento nada, sé que esa voz ya no existe y sin embargo no siento NADA. Ni tristeza, ni añoranza. Muy extraño. Tal vez mi cerebro está evadiendo el vacío. O tal vez, mi cerebro lo asimiló desde aquél último suspiro.

Así que aquí y ahora, danzando en la nada... danzando en el vacío... desconectada del mundo terrenal y esperando tener un propósito terrenal, algo que me conecte a éste mundo en el que ya no quiero estar.

¿Hay vida después de la iluminación? ¿qué es la vida?, ¿qué sentido tiene si ya conocí la eternidad?, ¿qué sentido tiene ya si la probé y me encantó?

miércoles, septiembre 14, 2011

Volvió a casa

Después de la iluminación de hace un par de semanas, las cosas volvieron a la "normalidad"... que más que normalidad es una rutina sin rutina, de la que hoy me escapé: desperté a las 6am, salí a correr con el Faraón, regresé a hacer postraciones y a meditar por media hora. El partió a sus labores y yo me quedé a desayunar y empezar los que-haceres domésticos.

Ayer entré a mi cuenta bancaria en línea, los números se encogen y yo sigo sin trabajo. Los caza-cabezas sólo prometen y no ha habido ningún tipo de acción, no entrevistas, no nada. Decidí que tendré que trabajar en aquella certificación que postergué eternamente. No habrá alternativa, sin esa certificación, no hay trabajo.

Anoche me enteré que un compañero de la universidad falleció de cáncer de páncreas. Conocí de su caso en cuanto diagnosticaron a mamá hace poco más de un año. El había decidido ir a Cuba para un tratamiento experimental en el que por medio de veneno de alacrán o escorpión, lograban matar células cancerígenas. A estas alturas sólo me quedó pensar en lo siguiente:

Una vez que la persona se diagnostica con esta terrible enfermedad, es como recibir una sentencia de muerte. Aunque todos estamos sentenciados a morir, sabemos que vamos a morir, pero no sabemos cuándo. El que padece de cáncer, sólo sabe que le queda poco tiempo, tal vez menor al de una persona sana... y tal vez no (cuánta gente fallece en accidentes, etc?). El cuerpo se deteriora y depende del estado de ánimo del paciente, así como de sus fuerzas corporales, el cómo vive el resto de sus días. No se puede saber qué le depare el destino. Una amiga de mamá tuvo cáncer cervico-uterino, eso fue hace más de 30 años. La señora sigue aquí. Yo lo atribuyo a sus deseos de vivir y a su profunda espiritualidad. Antes de casarse, fue monja. Así que estoy convencida de que la fe en esos momentos tiene que ser como un roble. Tener fe y esperanza de que todo estará bien.

Él tuvo la suerte de vivir un año más que mamá. No sé sobre su calidad de vida, pero me imagino que con tanto sufrir en estadios terminales, inevitablemente la muerte es la mejor opción. Tal vez digo cosas sin sentido.

Pienso en prevención. Prevención. Prevención. No lo sabemos, ni siquiera si es genético o no. Los médicos dicen que es así, pero viendo la historia de mamá, nadie en la familia... vamos, mi abuelita vivió hasta los 93 y sólo tuvo un mínimo roce con el cáncer de piel que en realidad no le alteró la vida, detectado a tiempo y tratado de inmediato, no hizo daño.

Lo único que he leído y que me hace pensar que es cierto, es que el cáncer vive en ambientes poco oxigenados y ácidos. Así que a hacer ejercicio, respirar profundamente lo más que se pueda y comer una dieta alcalina. Eliminar las carnes rojas, azúcares, harinas (alimentos procesados)... Comer muchas frutas, verduras, granos, etc. Omitir la comida chatarra, los químicos en artículos de tocador y de limpieza. Que nuestro medio ambiente esté limpio de químicos. Espiritualmente desarrollar fe. No importa la religión o dogma, tener fe en que todo estará bien (ésto último me queda clarísimo después de la iluminación). Vivir con desapego material, desapego personal, amando profundamente en cada momento, aquí y ahora. Dicen que el amor cura. Un amor profundo y sin temor.

Pienso en los días en que estuve con mamá. Yo viví aterrada. Cada nuevo síntoma, cada efecto secundario. Aunque lo disimulaba, sabía lo que se acercaba. Aunque con profundo amor, también experimenté profundo enojo reprimido. Enojo de la "injusticia" por lo que mamá estaba viviendo. Ese amor mezclado con enojo y miedo no es buena combinación. Pero es difícil manejarlo en el momento. Más cuando uno no ha vivido ese tipo de situación y no sabe qué es lo que sigue.

Mamá ya se había derrotado años antes. Sin saber que estaba muy enferma y tras haber vivido momentos muy difíciles con la muerte de su hermana y mi abuelita, el diagnóstico de Overkill... no le encontraba sentido a la vida, con todos sus hijos desperdigados y ella viviendo sola (se negaba a vivir cerca de alguno de sus hijos), se distanció de sus amistades. Decidió que ya no quería estar. Cuando fue diagnosticada, se dio cuenta de muchas cosas... se arrepintió de otras tantas. Cuando comenzó a tener fe, ya era demasiado tarde (días antes de morir).

Estimado lector, si tienes a un familiar o ser muy querido con cáncer, no tengas miedo. El miedo lo percibe el enfermo. No sólo el miedo propio de su enfermedad, sino el miedo de aquellos que lo rodean. Hay que estar... estar al 100%, escuchar 100%. Dejar los pensamientos aterradores que sólo pasen y fluyan, que no se queden con uno. Esos pensamientos aterradores distraen, roban tiempo precioso. Apoyar a la persona en todo momento, motivar a que tengan fe a pesar de que se nieguen a escuchar (ésto último es lo más difícil).

En fin. En estos momentos pienso en CV... pienso en lo mucho que habrás sufrido, en tu familia... sólo te puedo asegurar algo. Estás de regreso en casa y estás mucho mejor. En paz descanses.
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