sábado, noviembre 19, 2011

La la land

Con toda la aglomeración de ideas y actividad cerebral, no he podido descansar mentalmente. Hoy, decidí poner todo de lado y largarme a mi clase de baile. Feliz de haberlo hecho.

Mientras conducía, le iba tirando besos al Faraón, quien a unos metros conducía en el otro auto. Él hacia el trabajo, yo hacia el paraíso.

Llegué a clase, aunque no desayuné y dormí como unas cinco horas, tomé una de esas aguas vitaminadas... bastó para hacer algo, pero mi concentración y coordinación fue como la del oso lelo de las caricaturas. Terminando, la mitad de mi rostro derecho colgaba. Me recordó a aquella ocasión en que a mamá le pasó lo mismo en nuestra clase de baile en Arkansas... no pensé más... mi mente totalmente en blanco.

Me cambio y salgo hacia el auto. Todo se ve como es. Bello, tranquilo, aunque nublado y frío, la parvada invernal se ondula por todos los árboles. Los rostros de la gente tranquilos, sonrientes.

El tráfico estaba severo, construcción que se les ocurre hacerla en fin de semana. Sin embargo, pude tratar de relajarme, respirar profundo y concentrarme en llegar a casa, pues me sentía como si mil neuronas se estuviesen auto destruyendo.

Pensé en lo mucho que extraño escribir aquí y decidí hacer eso. I'm back people!

Lots of love :)


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