lunes, septiembre 26, 2011

Camioneta

Estamos haciendo fila para alguna actividad, parece un campamento. Aquél compañero de la preparatoria parece ser alguien muy cercano.

Subimos y bajamos sobre lo que parecen caracoles de metal. Llegamos a la cima y luego bajamos. Por una extraña razón me siento atraída a ése compañero.

Bajando, decido saber qué anda haciendo Overkill. Él se encuentra tratando de sacar el coche de aquél estacionamiento mecánico... en donde suben y bajan autos con sólo apretar botones.Overkill es impaciente, así que sube al segundo piso y enciende el auto. En una maniobra descuidada, el auto sale por la borda y al caer, golpea una pick up que se encuentra en el nivel de abajo. De alguna forma, el auto quedó casi dentro de la puerta derecha de aquella camioneta.

Corriendo mis amigos y yo, vamos, cuando me percato de que el dueño de la camioneta había aprisionado a mi hermano, pues producto de la ira por haber destrozado su camioneta, había levantado los asientos de su auto y puesto a mi hermano debajo, para de nuevo ponerlos en su sitio y sentarse sobre mi hermano tratando de matarlo. Llegué corriendo y con la fuerza descomunal de la adrenalina, levanto el asiento y logro con los pies resistir los empujones del tío. Digo una letanía de leperadas, cuando mi compañero del que me siento atraída, me ayuda a sacar a mi hermano.

Afortunadamente nada le había sucedido. Caminando todos de regreso a aquellos caracoles (pues al parecer era un hotel), Overkill se adelanta y mientas mi compañero me abraza lentamente. Sus brazos rodean mi cintura, los míos alrededor de su cuello. Mi piel se eriza y mientras me habla al oído su aliento despierta placeres indescriptibles.

Escucho la maquinilla de afeitar del faraón. Son las 6am.

Me pregunto porqué estoy soñando con aquél compañero de la universidad. Nunca lo había encontrado atractivo. Los sueños sí que salen con cada cosa...

Me recuerda que tengo que llamarle a Overkill.

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