viernes, octubre 30, 2009

Pan de muerto

Desmañanada, maleta a cuestas me dirijo a la oficina que queda a una cuadra del hotel. Antes de salir, decido dejar encargado el equipaje. La mañana es un poco húmeda, no ha llovido, temperatura agradable.
Tras unas horas de "espabilamiento", comienzo la rutina laboral cuando llegan los anfitriones con pan de muerto y chocolatito caliente.

Ni modo, me tendré que sacrificar.

Horas después, tengo lengua sabor a moneda vieja, sigo con sueñito y ahora un ligero dolor de cabeza.
Que digo sueñito, sueñote.

Anoche fue particular. Una ansiedad me invadió de no sé dónde, sentía el impulso de treparme a las lámparas, vociferar a los cuatro vientos, azotarme en las paredes e insultar a extraños.
Sin embargo, no hice nada de ello, me aturdí con televisión, blogs, facebook y messenger mientras preparaba la maleta.

Saliendo de la chamba, la proge pasará por mi para irnos a donde sople el viento y disfrutar de casi dos días un unas horas.

Siento una rara combinación de nostalgias, una de no irme de aquí y otra de estar aquí sin "estar" ... que se lo debo a la visita laboral. Yo misma me enredo, como siempre... en mis pensamientos.

Pero bueno, éste fue sólo un pequeño suspiro. Regreso a las labores, para concluir con esta visita.

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