lunes, diciembre 29, 2008

Escorpión-parásito

Me encontraba con mamá, la peque y los peques jugando en el jardín en casa de mamá... aquella casa que tuvo que vender. Mientras el peque jr y yo nos arrastrábamos por el pasto, un grito nos puso en alerta... "¡¡un alacrán!!"... -de color muy peculiar por cierto, de tono café muy claro con rayas de tonos más claros pero no rectas, sino onduladas armando una extraña figura por su cuerpo- ...

Reacciono rápido, jalo al peque de la manita cuando el ingrato bicho me brinca sobre la mano derecha... traté de zacudírmelo, pero sólo logró que éste me enterrara tremendo aguijón en el dorso de la mano.

Recordando que al respirar lento la sangre fluye más despacio, traté de pausar mi respiración y evitar que el pánico me inundara, pues pensaba que el veneno correría más rápido si me permitía un ataque de nervios. De pronto, seguía sintiendo un dolor inmenso y molestia terrible, cuando aterrada me di cuenta de que el condenado escorpión utilizaba el aguijón como gancho para introducirse bajo mi piel, donde se fue sumergiendo con la ayuda de sus patas, hasta sólo ver la impresión en relieve del bicho subcutáneamente.

Aterrados todos, me llevaron donde el médico, quien muy tranquilo, sugirió no sacar al bicho, pues ya estando dentro y como el veneno no me habría hecho daño, no causaría ningún problema y no sería razón de preocupación.

Mientras, yo sujetaba mi mano tratando de no darle paso al bicho a que recorriera el brazo, sin mucho éxito, pues ya iba a la altura del codo cuando sentí que mi saliva se volvía pegajosa y no podía tragar.

Me desperté y noté que la temperatura de la casa superaba los 40°C... nos olvidamos de bajar la temperatura antes de dormir. Brinqué de la cama a tomarme una botella de agua y agradeciendo que todo había sido sólo una horrenda pesadilla.

1 comentario:

NORMA ASCENCIO dijo...

que horrible! ahora si que me dieron... ñañaras!

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