miércoles, julio 16, 2008

...Viga

No puedo dormir, así que me puse a ver fotos de la niñez, de la familia, etc. Siempre que paso por estas fotos, en particular aquellas en las que tuve una etapa muy activa en mi vida, me entra una extraña emoción y me inyectan energía.

No suelo postear imágenes propias, pero no puedo evitar sonreír cuando veo esta:



La niña intrépida que desde que vió a su hermano batallando con la gimnasia, no pidió... exigió que se le metiera en este deporte. Me trajo muchas satisfacciones, lo que comenzó como simple hobby saliendo del kinder, se convirtió en 6 horas diarias de entrenamiento, competencias de fin de semana, locales, estatales y un viaje de premio por el mejor equipo a nivel nacional: un verano en Rumania.

Con dos medallas, algunos reconocimientos y diplomas, recuerdo que sólo me importaba brincotear, no los premios. La viga de equilibrio fue mi fuerte al igual que manos libres (piso). Creo que desde ahí comenzó mi pasión por la bailada, la música... y el apodo que me quedó de por vida con el que me bautizaron mis hermanos... con mi nombre de pila, seguido de "brincolina", pues hacía buena rima.

Mamá era mi entrenadora personal en casa, se pasaba horas en el gimnasio observando a mis entrenadores y papá consiguió una viga que me instaló en el jardín. Practicaba en mis horas de juego. Mientras los vecinos andaban en bici, yo practicaba mis rutinas en el jardín.

Papá era mi fotógrafo y camarógrafo oficial. Ansío recoger aquellas antiguas películas para pasarlas a formato de video. La última vez que vi una, mamá quedó sorprendida porque tarareé la música de aquella muda imágen y marqué los movimientos de la rutina. Es como andar en bici, esas cosas, no se olvidan.

No sólo recuerdo aquellas actividades, sino a las compañeras que tuve, amigas de aquella época, tanto del equipo como de la escuela... algunas personas dirán que las que nos dedicamos en algún momento a la gimnasia no tuvimos infancia... les digo lo siguiente:

Un deporte como éste, más cuando se hace por pasión que por complacer a nadie, es la mejor infancia que uno pueda tener. Cuando tuve que dejarlo, me quedé un poco vacía... el hueco lo llené con ballet y otras actividades que jamás me dieron lo que me dio la gimnasia... sensación de infinita libertad.

Pasé mucho tiempo añorando regresar y claro, cuando se llega a la adolescencia es casi el fin.
4 años... intensos, pero de los más felices de mi vida.

2 comentarios:

Agridulce dijo...

wooo! pues la foto está genial... siempre quise brincotear en una academia cercana al trabajo de mi mamá pero "no había tiempo" grrr!

Nefer dijo...

muchas gracias agridulce, a mi mamá le sucedió algo parecido en la infancia, por x o y, su mamá también le dijo parecido.
Pero bueno, todavía se puede brincotear ;) lo hago poniendo mi música a todo volúmen en casa cuando el roomie no está y brincoteo por doquier. No hago mis rutinas porque mi flexibilidad es casi nula y pues ya los añitos pesan, pero por lo menos bailoteo por ahí.
saludos :))

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