martes, mayo 01, 2007

Resonancia

Casi al entrar al sueño profundo, me llega la realización de lo que deambulaba en mi subconsciente. Soy nada y a la vez todo. Estoy aquí y a la vez no estoy. Permanezco, a la vez me esfumo. Luego una tranquilidad y certeza de que todo va a estar bien.

Suena el despertador. Otro día más. Dolor de pecho, no es físico... tal vez el alma. Como si todo el dolor que existe en este universo se concentrara en un sólo lugar. Mi capacidad pulmonar en ese instante es nula.

Con desgano me levanto, me siento pesada, muy pesada... mientras que la váscula indica lo contrario, mi peso es infinito. Camino como si trajera grilletes de plomo, prendo mi grabadora con algún disco para terminar de despertar. Abro el grifo y activo la ducha. Mi mente y mirada se pierden en el correr del agua.

No siento nada. Un suspiro corto e interrumpido. Sólo una pregunta que revolotea en mi mente una y otra vez... con tono de reproche...

Ocupo un espacio y cuerpo que no me corresponden, usurpando el oxígeno ajeno, de un momento inexistente. La resonancia de aquél pensamiento con voz sordo-muda e inquisitiva se siente cada vez más fuerte.

...¿Quieres mi vida?... Yo, ya no la necesito.

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