domingo, octubre 16, 2005

Otoño


El faraón interrumpe mi sesión con Morfeo para animarme a salir a correr. De mala gana lo beso y a jalones me saca de la cama. Seis horas de sueño no me fueron suficientes, pero es más bello el día que mi flojera. Veo mis amplias caderas y decido que es una buena idea quemar unas cuantas calorías y qué mejor que a la intemperie. Tanto tardé que el faraón se adelantó. No encuentro mis tenis, asi que salgo en unas cómodas chanclas a caminar a paso veloz mientras respiro el aire fresco. El lago se ve hermoso, las hojas reflejan ya el comienzo del otoño con sus bellos colores... bello domingo, odio que se acabe...

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