domingo, agosto 14, 2005

Pateando calles

Me logro zafar de la "prole" y me salgo con la mia. Ir a visitar a Sunim para contarle mis penas y recibir sus sabios consejos. Pesco el pequenio pedazo de papel en el que escribi los trenes y camiones que tengo que tomar para llegar a su casa. Tomo el tren desde O'hare hasta 54/west-quiensabeque estacion, apresurandome a tomar el camion de la ruta 152. Olvidando una de sus lecciones: PACIENCIA, me apresuro a hacerle senias a un taxi. Ni modo, se que saldra caro, pero mas vale estar puntual a las 9.30am. El hindu me indico que serian 7 dolares por unas cuantas cuadritas sobre la misma avenida.
Me siento emocionada, pues tiene mas de un anio desde la ultima vez que nos vimos. No desayune, tengo un hambre feroz. Le pido al tio que me deje en la esquina y de ahi camino a mi destino, no quiero que me siga desplumando con su taximetro. Veo un lugar vende-donas y me dirijo a hacer "una escala tecnica" y comprar un "beiguel" para calmar la solitaria. En la rampilla antes de la puerta, un cubano mas flaco que un palo, tatuado hasta el cogote, me dijo en espaniol "buenos dias seniora...", a lo que respondi con un "buenos dias" temeroso. Entonces comenzo con su rollo "diculpe que la moleste, se que no tiene tiempo para etas cosas y que no me conoce, la gente me rehuye, tengo sida, no tengo trabajo y solo le pido una caridad". Sin pensarlo, saque parte del cambio del taxi y se lo extendi. Me dio su bendicion y subi hacia la entrada. Mientras abria la puerta, escuche al sr. entre murmuros y besando los billetes "gracia diog mio, no he comido en dias, gracia, gracia".
Ordene uno de esos panes con queso crema y un cafe descafeinado. Me quedo un momento quieta, sin pensar y de la nada, le pedi otro pan a la srita. Pague y sali. Ahi seguia sentado y al verme comenzo a decir algo a lo que no puse antencion, mientras hablaba, saque el baigel y se lo extendi junto con el descafeinado. Sorprendido "Diog... seniora, tiene un corazon enorme, no se que decir, mucha' gracia" y acto seguido, se tapa la boca, sale un sollozo y lagrimas de sus ojos y con verguenza toma el cafe y el pan y me da la mano y la aprieta con fuerza totalmente agradecido. "Diog te bendiga". Nunca habia sentido lo que en aquel momento, haber visto su cara, llena de sorpresa, felicidad repentina, emocion, tristeza.
Regreso a la tienda y reconociendo lo obsesivo-compulsiva que soy, me lavo las manos inmediatamente (no solo en esta ocasion, cuando subo a camiones, procuro no tocar las barras, odio comer con las manos, me disgusta sobremanera que me saluden con la mano pegajosa, etc. no lo puedo evitar).
Sali de ahi y recibiendo por enesima vez su bendicion, camine hacia mi destino con ganas de llorar, a pesar de la tristeza que senti por su dolor, senti una extrania emocion por haber hecho algo pequenio para una persona necesitada. Continua --->
Ojala pudiera hacer algo mas. Sigo mi camino y entro al templo. Caras desconocidas pero amigas me saludan. Me quito los "tenis" y los dejo en la estanteria junto a la puerta. Me informan que Sunim esta de vacaciones con su esposa pero bienvenida a quedarme para la sesion de meditacion. Subo las escaleras y veo el enorme buda dorado, flores, incienso y otros objetos decorativos al fondo de la sala de meditacion. Camino en silencio y me siento en una de las orillas. Cierro los ojos y sin pensar, lagrimas corren por mis mejillas. Me alegra estar en territorio amigo, gente compasiva, sin racismo, sin nacionalidad, me siento (raramente) feliz.

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